[Title reference: Past Lives (Dir. Celine Song, 2023)]
Este escrito lo he comenzado hace ya dos semanas, mientras recorría mis antiguos caminos en la Ciudad de México, y he aquí finalizada:
Estos últimos cuatro días han sido productivos de distintas maneras. Comenzando con lo primero, y lo más obvio, en una manera profesional me he fijado ciertas metas para este año. En primera, me debe caer ya el veinte de que soy el encargado de la comunicación del proyecto energético más grande de México, y que las expectativas que tienen mis superiores tanto de mí como de mi trabajo, son demasiado altas. ¿Por qué? Porque saben que puedo con ellas, que puedo con el paquete, que tengo la capacidad de demostrar, nuevamente, la calidad de mi trabajo. Tengo muchísimo trabajo por entregar este año, y debo creérmela, ¡YA! ¡Soy un chingón!; las otras dos metas, las guardaré para mí.
En segundo, quienes me conocen saben que amo Coyoacán, que varias partes de mi corazón están esta área de la ciudad, y el poder que tiene la misma sobre mí es demasiado grande. También saben que los atardeceres son de mis momentos preferidos del día, y que los llevo en mi mente y corazón. Mientras caminaba por estas calles tan pintorescas y calmadas, disfrutando los rayos de sol que se filtraban sobre los árboles, al tiempo que el viento soplaba frío y fuerte, haciendo que las hojas se movieran y yo comenzara a sentirme vivo, algo de pronto me golpeó, no literalmente, sino en el alma; todos esos momentos que viví ahí, en Coyoacán, conmigo, con mis hombres, regresaron a mí; todos de golpe, haciéndome llorar al darme cuenta de que he sido amado, que he sido feliz, que cada uno de ellos me dejó algo muy importante, y de que yo también he podido amar. Todos y cada uno de los mejores momentos de mi estancia en Ciudad de México fueron en Coyoacán, y es ahí a donde fui antes de mi partida, a despedirme y agradecer por ellos. Y ahora, al regresar, Coyoacán me dijo que debo continuar en el viaje de la escritura, ahí comencé mi primer libro, y ahí llegó la idea del segundo. Así que tendremos nueva historia, espero pronto.
Y tercero, no menos importante sino más complejo, en el aspecto de saber lo que uno quiere, lo que uno merece, y cuán difícil es esto si lo llevamos al tema de las relaciones. A lo largo de los años, se nos ha enseñado que, para conquistar a alguien, hay que tomarnos nuestro tiempo, dar detalles, ser amables , y dejar que el tiempo haga lo suyo, pero eso dejémoslo en la época en la que el día realmente duraba veinticuatro horas y no ocho, sin contar las de dormir y las del trabajo, ahora, creo, lo más importante es ser directo: si alguien te gusta, se lo dices, si le gustas, ya chingaste y se conocen; si no le gustas, pues se chingó y te perdió, a lo que sigue, ya no estamos para perder el poco tiempo que nos queda. Si bien, bueno, si mal, vivimos a las prisas, esperando que llegue el fin de semana para descansar, limpiar nuestros departamentos, hacernos weyes lo más que podamos del día, también los fines de semana nos gustaría pasarlos con ese wey que haga que nuestro tiempo sea más ligero y llevadero, y no me refiero a que sea realmente necesario tenerlo, pero se antoja, pero si bien se antoja, no estamos para cualquier persona, ¿sabes? O sea, tipo, siempre he sido de la idea de que, por mucho que te guste el tipito, hay que checar muy, pero muy, bien su background, casi casi que expedientazo, en plan: ¿cómo es su familia?, ¿cuáles costumbres tienen?, ¿viene de familia disfuncional?, ¿cómo son sus amigos?, ¿cómo es cuando no lo ven? ¿Me entiendes? Por mucho que nos guste el vatito, tiene colita, tiene amigos que quizá no tengan que ver contigo, o con tus amigos, y en algún momento van a convivir. Tiene familia y su mamá quizá sea de las que aplauden cuando se carcajean, o que su hermana ponga uñas y polish, o peor aún, que tenga sobrinos de pelo lacio que les hagan chonguito de palmera, ¡ay, que me da algo! No, no, no. Hay que fijarse en todo. O capaz que la hermana es putoncita, ¿sabes cómo? Así de esas de faldita, y que les gusta que les paguen los tragos y así. Todo eso IMPORTA. Te lo digo porque te quiero y porque me lees desde hace años. ¿En dónde te estás metiendo? ¿Tu mamá y tu papá podrían entablar relación con los suyos? O sea, date cuenta. Es algo para largo plazo.
Saber lo que quieres implica también saber a qué renunciar, a qué decir no, por mucho que nos sintamos bien con ello al principio, sabemos que después la vamos a sufrir. Vemos, por ejemplo, el caso de Claire y Frank Underwood, de House of Cards, si bien venían de clases distintas, siempre formaron un increíble equipo (hasta que a Frank se le olvidó lo valiosa que era Claire), siempre apoyándose y creyendo en el otro, porque ambos tenían ambición y se admiraban mutuamente. ¿Es esto muy difícil de lograr? Obvio quiero tener un novio, posible esposo al que admire, al que me haga querer más y más de lo que ya quiero.

Si pensásemos en el tipo de hombre (en mi caso) que nos gustaría tener como novio, y esto fuese una vacante laboral, ¿cómo armaríamos el perfil? ¿Cuáles serían los requisitos? Y lo más importante, ¿qué daremos a cambio?
Veamos, voy primero:
Requisitos:
- De 25 a 36 años. +- 5 años se podrían negociar.
- 80% (mínimo) de belleza. Tienes que ser hermoso, que me den ganas de estarte besando casi todo el tiempo. Al menos de rostro, el cuerpo se trabaja, la cara no.
- Con dentadura pulcra, sonrisa bonita, ojos brillosos, con chispa, sin importar el color.
- Que su cerebro esté siempre trabajando, que no sea pendejo. Que las capte rápido. Que nos entendamos con la mirada y sepamos si algo va bien o mal.
- Que tenga un increíble deseo de crecer, de poder, de inteligencia. Que sea culto, que quepa en todos los lugares, que sepa que sus conocimientos son parte de su poder. Que tenga la capacidad de mover gente con sus palabras.
- Que no le preocupe ser políticamente correcto, pero que sepa comportarse.
- Que le encante el arte, que sepa apreciar la belleza, que sepa de música, pintura, libros, arquitectura, cine, etc., la sensibilidad es muy importante.
- Que tenga la confianza de decirme las cosas, lo que quiera en la relación y lo que no.
- Que me permita, de vez en cuando, tener amoríos con otras personas, él, a su vez tendrá el permiso. Los términos serán negociables.
- Que tenga ganas de amar, y de ser amado.
- Que sea abrazador, no abrasador.
- Que demuestre interés en mí, a lo mínimo que no, se va.
- Que le guste la buena vida, que no sea mediocre, ni temeroso en el gastar. Que disfrute de vivir. Que tenga buenos gustos y se vista bien.
- Que sea tan competitivo que encuentre en mí alguien con quien mejorar.
- Que tenga valores.
Se tomarán en cuenta:
- Que sea de buena familia, claro que importa la familia. Y el apellido de nuestros hijos debe pesar. No quiero suegros que no sepan comer en la mesa, ni sobrinos feos para cargar en Navidad, cero.
- Que sepa más de dos idiomas.
- Que tenga un buen trabajo (muy importante).
- Que sepa y esté seguro de él y lo que vale.
No apliques:
- Si te gusta el cristal, o chemsex;
- Si piensas que Riunite es vino;
- Si tienes miedo de mandar a la chingada lo que no te gusta o a quien no te caiga bien.
- Si te la pasas de antro cada pinche fin de semana, no mames, qué patético.
¿Algo más? Se irá viendo.
¿Te das cuenta lo difícil que es saber lo que uno quiere y merece? ¿Por qué? Porque tú mismo te quitas muchas oportunidades para disfrutar y querer, pero también te ahorras el tiempo de estar con gente que ni te hará feliz, ni harás feliz, porque querrás estar con alguien más. Con alguien que vale la pena para ti, y tú para él, y con quien vas a formar un equipo chingonsísimo.


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