Tiempo sin sentarme a escribir algo para este lugar donde por tanto tiempo me he desahogado y expresado contigo, mi amado lector, mi punto de vista sobre diversos temas.

Digamos que no hablaré de la película de Woody Allen pero sí sobre cómo a veces estamos como una pelota de tenis rebotando una y otra vez entre fuertes raquetazos. Quiero hablar sobre Tinder y cómo esta aplicación ha cambiado nuestra forma de ver las relaciones.

Quiero comenzar con la parte coqueta, en Tinder creamos nuestro perfil con nuestras mejores fotos, las fotos que nos promocionan como carne disponible para citas, algunos para amistad (¿alguien busca amistad realmente?) otros para, abiertamente, echarse un polvazo y listo, pero quiero hablar sobre las citas, hacer match con esa posible persona que puede ser tu pareje, el amor de tu vide, ok, no. Tu posible pareja y el amor de tu vida, aquí la lengua se respeta y al que no le guste, puede cerrar la ventana.

While I was swiping faces I couldn’t help but wonder… ¿realmente creemos que somos los únicos con quienes ese match está hablando? Yo mismo he llegado a tener más de 4000 likes, casi 1000 matches y me he puesto a borrar hasta quedar en cientos, o como he hecho esta cuarentena, con menos de cincuenta. ¡CINCUENTA POSIBLES NOVIOS!

O sea, estamos viviendo en una época donde si no funciona con uno, tenemos otros cuarenta y nueve posibles candidatos, ¿qué valor nos estamos dando? Cuando alguien dijo que había muchos peces en el mar, iba en serio. Y no, no es chistoso, gracias a esto nos estamos rindiendo en el amor, si alguien no nos gusta del todo, cancelamos el match y deja de existir esa persona, la borramos, la dejamos de seguir, la bloqueamos. Ese es el valor reemplazable que le estamos dando a las personas, a los sentimientos de una persona que, como nosotros, busca también abrazos o besos, quizá tampoco seamos para ellos, pero no son formas. Si estamos conociendo a alguien y de repente comete un pequeño «error» que no nos gusta, dejamos de conocerle porque tenemos muchas opciones más y he ahí el miedo de a dónde vamos.

OPCIONES, somos una fuc*ing opción en la vida de alguien. Así como otros son en la nuestra. ¿Hasta qué punto hemos llegado? No somos desechables, somos personas, somos irreemplazables, por mucho que la gente diga que nadie es indispensable, ok, sí, no somos indispensables en la vida de alguien más pero nadie se puede reemplazar. Tanto nosotros como ellos, todos los que tocamos la vida de alguien más, o tocan la nuestra, dejamos nuestra huella en la otra persona. Dejamos una enseñanza, dejamos una huella, dejamos recuerdos, dejamos momentos y eso es irreemplazable. Podrá llegar otra persona pero siempre estarán esas personas que nos marcaron, con quienes fuimos felices.

Sí, es demasiado fácil cerrar una conversación y comenzar otra, pero no hay que ser desgraciados y ser así de fríos, de descarados. Desde que se puso de modita el término «tóxico» está mal visto que una persona muestre o exprese lo que siente porque «no mames, qué intenso» o algo por el estilo, ¿por qué se ha vuelto tan malo querer y tan bueno ser valemadrista? ¿En cuál momento dejamos de buscar un abrazo para buscar sólo likes y aprobación social? La verdad se me hace una jodida broma esto, y lo digo como uno de los pocos que aún sienten cosas bonitas por la gente, no quiere decir que me enamore en un día pero sé dar el lugar a las personas, me preocupan, porque todos tenemos problemas, preocupaciones y lo que queremos a veces es llegar a casa y tener con quién platicar.

Muchas veces, y me gusta que sea así porque no se desechó, esa persona que no nos convence como pareja, nos convence como amigo y es muy bonito, a la fecha conservo matches de Tinder como amigos, a otros sí como posibles novios que por una u otra razón no se ha podido dar, pero me interesan y aunque no hablo con ellos por esa aplicación, hemos llegado a establecer vínculos afectivos que van fortaleciendo la posible relación. Y sí, está bien tener opciones, tener velas listas por si se va la luz pero hay una diferencia entre conocerles y conservarles que sólo cambiar de página como si nada, a veces las páginas de los libros tienen que ser leídas dos o tres veces porque tiene información compleja. No todo es fácil, ninguna relación lo es. No nos quedemos con la idea que todas las relaciones deben o son iguales que las de Instagram. Casi nada en Instagram o en alguna otra red es real. Conozcamos a la persona detrás de las fotos, no nos dejemos llevar simplemente por quién está más guapo o si tenemos al guapo, saber que hay alguien más guapo y nos olvidamos del primero, no es así. Está padre, pero no, todos somos personas, todos sentimos y tan sencillamente guiándonos en el «no hagas lo que no quieras que te hagan», no hagamos sentir mal a otros.

Date la oportunidad de conocer a esa persona que te está haciendo sonreír, deja que se equivoque, no busques alguien perfecto porque no los hay, ni uno es perfecto. No sabes si esa persona es quien te dará felicidad por muchos años o tú a ella. Deja que el sentimiento fluya, que no te importe parecer una persona tóxica o intenso por expresar tu sentir, recuerda que la vida es una sola y no tenemos por qué desperdiciarla.

Si te acepta, perfecto, si no, pues siempre tendrás más de un match a la espera.

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