15 febrero, 2014

Esta es una petición que me hicieron anoche, me pidieron que escribiera una historia erótica y después de pensar en la trama, me animé y empecé a escribir, escuchando un poco de música, por lo que te dejaré el playlist idóneo para su lectura dejando ligas al vídeo de la canción correspondiente en los asteriscos subrayados (*). Espero sea de tu agrado para esta noche de sábado.

Nota: Cada asterisco es un salto de personaje.

***¡¡¡Por favor, si eres de mente cerrada, homófobo, o simplemente no sabes lo que es una lectura erótica, abstente de leerla y por ley, supongo, tengo que decir que esta es una entrada (18+) o según dicte la ley en tu país!!!***

Ambos sabemos que no harás caso si eres menor.


Abre la puerta, entramos y cierra. Enciende unas luces, muy tenues a mi parecer, propias para lo que, muy dentro de mí, anhelo desde la primera vez que charlamos; él, tan inteligente, tan masculino, tan seductor, una sonrisa con la que cualquiera aceptaría una copa, o una cama, de esas que las ves y solo bajas la mirada y se sonrojan las mejillas.

-Estás en tu casa –me dice-.

-Gracias, pasaré a tu baño.

Estoy nervioso, observo su espacio, es tan organizado, tan serio, tan no sé, tiene algo, pero no deja de ser joven, tiene unas medallas de tae-kwon-do y unas fotos con su equipo de natación. Practico natación y créeme que es un ejercicio muy relajante y acelerador del flujo sanguíneo y siempre están en muy buena forma. En fin, camino hacia el baño pero no sirve, me dirijo al de su recámara. La cama es de esas que solía ver en las series de televisión y anhelaba con tener una tan lisa y perfecta como esa, que parecen frías pero con el calor de dos cuerpos quedan deliciosas, con un edredón gris; sin duda sabe de decoración y entre menos diseño tenga la ropa de cama, mejor. Entro al baño y me veo en el espejo, no me veo mal, a pesar de llevar mis anteojos y una camisa que nada tiene que ver con la ocasión, no estoy del todo desagradable. Como siempre, dicen que si conoces el baño de una persona sabes cómo es la persona, bueno, no sé si lo digan pero me gusta curiosear. A ver… pastillas, bueno…. pasta dental, a ver a qué sabe. ¡¿Condones?! ¿Pues qué tanto coge? Una parte de mí se siente mal en este momento, no, no son celos, obvio no, sólo como si se me estuviera yendo el hambre. Cierro la gaveta y… ¿Espera? ¿Wes Montgomery? Jajaja, no es posible, “The Shadow of Your Smile”, este tipo sabe que su sonrisa me causa cosquillitas allá abajo. Más le vale que quite esa música porque me hace alucinar y sentir que estoy en esa época, ¿qué venía a hacer? ¡Ah, sí! Orino con la mejor precisión para no tener que limpiar, me lavo las manos, qué rico huele el jabón, me seco las manos con una toalla muy suave, parece solo de adorno porque no me seca y me tengo que secar con el pantalón. Sorpresa que me llevo al salir, ahí está, serio, con una expresión misteriosa, hace que me den ganas de acercarme y a la vez alejarme, de verlo y de evitar su mirada, de quedarme quieto o de aventarme a la cama.

* Se acerca despacio, me toma por la cintura y me pega hacia él -¡ay, no!-, el flujo sanguíneo de la natación empieza a hacer efecto en mí y al parecer, en él ya había hecho efecto desde antes, siento su erección en la mía y empieza a mover esa zona para frotarme, me mira a los ojos, nos entendemos con la mirada, no tendrá ojos verdes, azules, grises, pero ese marrón de sus ojos lo hace especial, ese brillo, ese miedo que se refleja, el miedo a perder algo y, me atrevo a decirlo, el miedo a perderme. Me pierdo, pero en su mirada, me deja hipnotizado, miro sus labios, ya que se me acerquen, me regreso a sus ojos y veo que ahora es él el que mira los míos, me voltea, siento su erección en mis pompas, ¿está sucediendo realmente? Se acerca a mi oreja, me muerde el lóbulo, y lame dentro. Después de todo, agradezco que coja mucho, sigue lamiendo.

-Todo eso que sientes no vas a saber ni por donde sacarlo –me susurra y hace que empiece a sentir el precum salir-.

Me desabrocha la camisa, botón por botón -en mi vida vuelvo a comprar una con tantos botones-, suave, con calma, para él, sólo existimos nosotros, nadie más, el tiempo no existe. Me besa fuerte, apasionado, me sorprende, sigo con los ojos abiertos, me muerde los labios -¡auch!-, cierro los ojos, siento su lengua dentro de mi boca y parece que mi lengua es su comadre y empiezan a saludarse como si tuvieran años sin verse, me abraza y me atrae hacia él, me quita la camisa y me empieza a besar en el cuello, los hombros, lame, su lengua viajera, nada la detiene, siento húmedo todo el cuerpo y las cosquillas que no cesan.

*

Siento su piel suave, tersa, lo miro de nuevo, es un niño, al menos su cara, tan tierno, tan lindo, le acaricio la cara y no puedo dejar de besarlo, sus labios son tan mordibles, ¿cuántos otros los habrán mordido antes que yo? Eso no importa, importa nuestro ahora, está aquí conmigo y aquí quiero que se quede siempre, conmigo, quiero que no quiera irse jamás, quiero abrazarlo por siempre y que me abrace con fuerza, que no me suelte y si me suelta, lo abrazaré aún más fuerte, oigo su respiración agitada, lo deseo desde que lo vi por primera vez, tan risueño, tan alegre, esa chispa que necesito en mi vida y que él me brinda como nadie más lo ha hecho, mi niño, lo amo, después de todo lo que he pasado, él es el que me alegra cada día, cada que platico con él me siento bien, se me olvida todo, es mi ángel, me encanta, su olor, no aguanto más.

*

Me avienta con fuerza hacia la cama y se desabrocha la camisa rápidamente, me encanta, no tiene el cuerpo de modelo que “todo mundo” desea pero para mí es el hombre perfecto y me da lo que ninguno otro me ha dado realmente, amor; a su manera pero me la da, a veces es seco y muy directo pero me encanta, me hace enojar y me molesta pero me fascina que lo haga, así es él y eso me gusta, que no cambie por mí o que intente ser alguien que no es para que esté a su lado, simplemente es. Se inclina hacia mí, sigo acostado, y empieza a besarme, se baja a mi cuello y repite lo mismo, pero ahora me está desabotonando los jeans, rápidamente me quito los zapatos con los pies para ayudarlo y levanto la cadera para que salgan los jeans, quedo solo con mis slips, se me nota la erección y de verdad ya no puedo, duele. Lame todo mi cuerpo, empezando por mis pezones, tarda como un minuto en cada uno y cuando va a cambiar, los muerde, sus manos juegan abajo, sobándome las pompas y las piernas, sabe cómo usarlas, estoy que no puedo y allá abajo piden liberación, se baja a besos y lamidas y con todo y ropa muerde, siento delicioso, no pensé que lo fuera hacer, pensé que era de esos que solo a ellos, mientras muerde, me pellizca los pezones, luego solo con una mano y la otra me la acerca la boca, empiezo a chupar sus dedos, cuando de pronto me doy cuenta que me los está quitando con la boca y ya estoy completamente desnudo y… ¡Ohhhhhh!

*

¿Cómo negarme a hacérselo? Su miembro es tan hermoso como él, como su dueño, como mi ángel. Lo lamo y lo empiezo a masturbar, se ve tan rico que lo engullo como si fuera la última vez que lo hiciera, deliciosamente rico, suave pero a la vez con pasión y hambre, lamo la punta, rosadita como él, jugando con la lengua y engullo de nuevo, succionando todo cual aspiradora, me meto sus huevos y siento su sabor, su olor, delicioso. Lo volteo, no sin antes ver su rostro, un ángel lleno de placer, y queda todo a mi disposición, empiezo a comer su ano como un gatito su leche, me chupo los dedos y lo empiezo a dilatar.

*

No puedo con tanto placer, tantos nervios alborotados, ¡cuánta razón tenía! No sé por dónde sacaré todo. Su lengua en mi ano, mientras su dedo entra y sale de mí, no puedo, ¿cómo puede tanto? Me está masturbando y me duele, siento que no puedo más, estoy por venirme, se lo digo pero no me oye, me aguanto pero duele muchísimo, respiro muy profundo, o contengo la respiración, no sé lo que hago, ya no sé nada, siento que ahora son dos dedos los que están en mí, dos o tres no sé, gimo del dolor y del placer, esa delgada línea que lleva a otros lugares, no sé, no pienso, me aguanto, bruscamente siento que me voltea, está completamente desnudo, ni cuenta me di cuando se quitó lo demás, y pone su miembro en mi boca.

*

Le estoy dando por la boca, se ve que el pobre ya no da una, mi bello, mi niño, esos labios tan ricos, si supiera lo sexy que se ve mamándomela pero a la vez tan dulce, lo tomo del cabello y le pongo el condón en la boca para que me lo ponga con ella, no puede a la primera, ni a la segunda, lo ayudo un poco y a la tercera ya puede, lo volteo y se la restriego entre sus nalgas, hasta que me lo pida, lo cual hace, lo penetro en una embestida.

*

Gimo, lloro, grito, no sé, ya está dentro de mí, empieza a meterla y sacarla muy salvajemente, aún no me acostumbro y tengo sensaciones incómodas, respiro y me concentro, me tranquilizo y dirijo toda mi atención hacia atrás, sigo respirando, profundo… Listo. Ya pasó. Qué delicioso. Qué bien se mueve, qué bien lo hace. Gimo y gimo y gimo, al parecer le excita porque oigo que gruñe un poco y no se le baja la erección, la mía ya está flácida, todo mi placer está detrás, con él, se mueve muy, muy rápido y me empieza a masturbar. ¡NO! Va a hacer que me venga, ¡no quiero! ¡No quiero! Otra vez ese dolor, me duele mucho, me sigue cogiendo muy duro pero noto que baja la intensidad y me masturba y no aguanto más y grito, me vengo, siento la expulsión, siento la liberación, siento el placer, siento el dolor desaparecer, siento la vida, siento el respirar, siento volar, siento la debilidad, siento cómo escurre, siento su mano que ha llevado a mi boca para que lo limpie, lo hago, el sigue suave, despacio, me gusta.

*

Estoy enamorado de él, su forma de dejarse llevar, su modo de expresarlo, no han pasado muchos por él, y admito que me agrada eso, lo haré mío sólo mío, no quiero que se acabe este momento y siento que estoy por venirme y le vuelvo a dar duro, lo oigo gemir, siento que tendrá un segundo orgasmo, lo tiene, y hace que me excite más y le quiera dar un tercero, con esfuerzo hago lo posible por dárselo y lo logro. Ya no aguanto, ya estoy por venirme también, le preguntaré dónde quiere, se la saco, me quito el condón y me empiezo a masturbar, lo volteo y me vengo en su pecho, en su cuello, en su cara, tiene los ojos cerrados, como si estuviera muerto pero noto su hermosa sonrisa en su rostro, acabo de venirme y la llevo hasta su boca, la limpia con ella y me vengo un poco más, lo traga y le limpio la boca con la mano. Ya no puede más, está agotado, yo también pero con la satisfacción de haberle dado tres hermosos regalos y la mejor noche de su vida. Me recuesto junto a él, me ve.

*

Lo veo, cansado pero feliz, me besa, apenas y puedo moverme, me abraza, nos ponemos en posición de cucharita, siento su miembro dormido, igual cansado, me abraza más fuerte, yo le sostengo las manos, sus manos, me siento bien, feliz, protegido, no quiero irme, no quiero que me deje ir, quiero quedarme aquí.

-Te amo –me dice y sonrío. Lo sabía-, no es necesario que me respondas, te lo digo porque lo hago y estoy seguro de eso, no estás obligado a responder algo de lo que te puedes arrepentir después, pero yo sí lo sé, te amo –se me escurren las lágrimas-.

*

Su respuesta es clara, con este beso me lo dice todo, no me ama, me quiere, me adora, pero me está diciendo que con el tiempo me va a amar, que no lo apresure, tiene que sacar muchas cosas de su corazón pero me va amar. Me hace el hombre más feliz y lo abrazo. Le beso la frente y lo oigo respirar, mi ángel ya está dormido. Apago las lámparas y lo acompaño en su sueño.

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Espero sus comments, saludos.

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