16 febrero, 2014

Porque ustedes me lo pidieron, aquí está la continuación de «Sex, Kind of Wonderful». Espero sea de su agrado.

Lo puedes leer con cualquier canción que sea de tu agrado del CD «Musicforthemorningafter» (2001) de Pete Yorn.

***¡¡¡Por favor, si eres de mente cerrada, homófobo, o simplemente no sabes lo que es una lectura erótica, abstente de leerla y por ley, supongo, tengo que decir que esta es una entrada (18+) o según dicte la ley en tu país!!!***

 


Qué bello es despertar abrazado, aunque en la noche estuvo incómodo, son pocas las veces que he dormido con alguien y aún no me acostumbro a tener a alguien sobre mí o respirar cabellos o lo que es peor, ¡gruñidos! Gracias a Dios no fueron ronquidos. El que me haya dicho que me ama me da mucha tranquilidad, no tengo que irme ya, ni dejar de verlo por mucho tiempo y solo llamarle cuando esté caliente o que él a mí en caso contrario, llega el punto en que uno se acostumbra a solamente tener sexo para desestresarse pero se olvida de los sentimientos de tu pareja sexual, quieras o no, el estar compartiendo saliva y otros fluidos hace que compartas millones de información genética que hace que algo ocurra en tu interior y empieces a sentir algo por la otra persona, incluso cuando dicen que se sabe separar el sexo del amor, no creo que sea posible, al abrazar, besar, platicar, incluso comer juntos, hace que se tenga una especie de conexión con la otra persona la cual no es meramente sexual y eso no se puede evitar. Me siento apretado, ya no sé qué hacer, ¿ya estará despierto? No lo quiero despertar. Volteo mi cara suavemente para no moverme mucho y lo veo, aún dormido, parece tan vulnerable, incluso con todos los secretos que guarda y que no me quiere decir por miedo a que me aleje, tengo miedo a que me aleje o alejarme como siempre me pasa cuando empiezo a enamorarme, me han dañado muchas veces que ya no quiero repetir las mismas cosas a cada rato, apenas me hablan bonito y ahí va la ovejita, me dice que no me preocupe por él, que no sufra por él, que él quiere complacerme, pero no se deja complacer, yo lo quiero complacer también, no que sólo él tenga que sacrificarse o dejar cosas por mí, también yo quiero, también se lo merece, es bueno aunque él mismo no pueda verlo. Gruñe y se da una vuelta. Por fin, libre, me puedo mover tranquilo.

Me levanto y voy al baño. Salgo como en cinco minutos y sigue dormido, muy dormido, de seguro sigue cansado, la verdad, anoche estuvo maravilloso, no sé cómo haya estado las demás veces y tampoco tengo un historial tan grande como para compararlo, pero estuvo exorbitante. Voy a la cocina y en el refrigerador solo hay comida como para estudihambres, no deja de ser un joven, huevos, jamón, leche, verduras, mantequilla. Mmm, algo se puede hacer. Encuentro pan en una gaveta. Me gusta su cocina, se ve que la ama, que ama lo que estudió, tiene todos los utensilios, me recuerda un poco a la cocina de mi mamá, no había electrodoméstico o utensilio que no tuviera, le encanta cocinar. Pico cebolla, tomate y chile verde, pongo a derretir la mantequilla en una sartén y vierto lo que acabo de picar para que se frían, y rompo tres huevos, los revuelvo y vierto un poquito de leche, me gusta ese sabor que deja. Pongo a tostar cuatro panes, y busco miel o algo dulce, lo bueno que tiene jugos en su refrigerado y le sirvo uno de manzana en un vaso. Le decoro la charola y se lo llevo. Un pequeño detalle. Voy a la recámara y sigue dormido, lo tendré que despertar. Camino hacia él pero me da cosa, no quiero hablarle e interrumpir su sueño pero tampoco quiero que se enfríe. Ya sé cómo.

*

Sentir sus labios en mi pene, la lengua jugando tranquila, como si estuviera chupando una paleta de hielo, despertándolo, despertándonos. Sonrío y me descubre, también sonríe y me saluda, se ve tan guapo sonriendo, no sé qué hace con los dientes y su boca y que me hace gritar de placer, no lo habían hecho pero me encantó, me duele pero de placer. Nos despierta totalmente, y veo que es feliz dándome placer, engulle todo lo que puede y me masturba, se baja a mis huevos y los succiona muy delicioso, estoy por venirme. Sí, así de bueno es. No, no, se la va a meter, le digo que se espere pero no me hace caso, me corro, uno, el sigue ahí, dos, me mira con sus ojos tan tiernos y tres, acabé, no fue tanto después de anoche pero fue algo bien. Me limpia con la lengua, y se los traga. ¡WOW! No pensé que lo fuera a hacer.

-Buen día, dormilón. Te preparé el desayuno. No es mucho porque no encontré gran cosa en el refrigerador pero espero que te guste, es una receta que inventé hace años y te lo decoré bonito –me dice siempre con una sonrisa y muy feliz-.

-Buen día, mi hermoso. ¿Sabías que me podría despertar así todos los días? –se sonroja- Gracias por el desayuno, se ve delicioso, ven –lo beso y aún siento pegajoso, pero me gusta el detalle de que haya hecho todo esto solo para complacerme, sé que me quiere-.

*

-¿Qué tal? ¿Te gustó?

-Me fascina, puedo sentir la mantequilla y la leche, quedaron muy esponjositos. Gracias, mi rey.

-De nada, te lo hice con mucho cariño. Anoche estuviste maravilloso. Muchas gracias por llevarme a las estrellas.

Solo sonríe, una vez que acaba el desayuno lo pongo la charola a un lado y lo abrazo. Me encanta estar con él, no tiene el cuerpo de Adonis pero me encanta, es perfecto para mí. Me hace piojito mientras le beso el pecho. Levanta mi cara y me besa. Muy tierno, muy rico, pero muy fuerte y muy salvaje. Me pongo sobre él, listo para otro round pero al parecer no quiere. Se levanta.

-Ven –me dice y me toma de la mano-.

Nos dirigimos al baño, ah, ya vi por donde va, sí, sí quiero. Ya. Gira la manivela de la regadera y el agua empieza a salir, ya templada rica. Se dirige a la gaveta y saca un condón. Lo pone junto a los jabones. Nos metemos a bañar, el agua está deliciosa, suave, qué rico se siente, siento aire, la ventana está abierta, no importa está rico cómo corre el aire y el agua tibia sobre mí, me acaricia y me besa los labios. La frente, toda la cara, el cuello, el pecho, el abdomen y llega a mi pene y se lo mete a la boca, es una deliciosa sensación, con sus manos me pellizca las nalgas y las empieza a abrir, introduce un dedo, luego dos, ya estoy bien erecto. Saca el condón de su empaque y me lo pone. ¿Eh?

-Ahora quiero que seas tú el que me lleve a las estrellas –me dice y solo asiento. Sí le tengo ganas-.

Lo pongo contra la pared y me agacho, ahora más erecto y empiezo a meter mi lengua entre sus nalgas, con el agua escurriendo, me pongo un poco de jabón en la mano y lo empiezo a dilatar, uno, juego, dos, les doy vuelta, ¿tres? ¿Por qué no? Lo disfruta, pienso en un cuarto dedo pero ya me lo quiero comer, me levanto, y me pongo en posición, lo empiezo a penetrar.

Gruñe, se ríe –de nervios, supongo-, y empiezo suave, tranquilo y despacio para que se acostumbre, el agua sigue cayendo y se siente delicioso, gime muy rico y eso me calienta más y empiezo a subir la velocidad, sigue gimiendo, y entre más lo hace, más la subo, le doy una nalgada, dos, tres, cuatro y sigo embistiendo, muy rápido, estoy a full, si fuera carro, ya hubiera roto el indicador de velocidad, siento que estoy por venirme pero me aguanto, quiero seguir penetrándolo, quiero que siga sintiendo, quiero llevarlo a las estrellas o a otro planeta, quiero…

*

Sentirlo dentro de mí es de lo más hermoso que he vivido, quiero que también sepa que puede mandarme y no solo obedecerme, que soy vulnerable y que también necesito de su protección y cariño, de su fortaleza y comprensión, de su bondad y amistad, que lo amo y que estoy dispuesto a hacer muchas cosas por y para él, quiero tenga carácter, lo va a necesitar, y mucho. Mientras, disfruto su hermoso miembro entrar y salir de mí, dándome placer, al parece ya quiere venirse y yo también, ya me empezó a doler de placer y ese es un buen indicador, mi niño sabe lo que hace, es bueno en esto, que su cara de niño bueno engañe me da mucha risa, qué delicioso se mueve, yo lo ayudo para que también se corra no creo aguantar más y me dejo llevar, negro, todo es negro, soy una pluma, ligera, sin peso, flotando, ¿está lloviendo? Qué rica agua cae, templada, relajante, podría estar aquí siempre, olvidado de todos los problemas que tengo, solo con este chamaco que me ha devuelto lo que se me había perdido.

*

Veo que ya acabó y aprovecho, me corro estando dentro, qué rico, qué delicioso, lo abrazo, aún dentro de él y se acerca a mí, pongo mi cara en su hombro y le beso el cuello, se deja querer. Salgo de él y hago el condón a un lado, vierto shampoo en mi mano y le empiezo a lavar la cabeza, bueno, las. Lo enjabono.

-Estuviste maravilloso, me dejaste sorprendido –me dice-.

-El sorprendido fui yo, no pensé que te fuera a dar.

-Ya ves, suelo ser sorprendente y sé que me traías ganas desde que nos conocimos.

-Eso ni cómo negarlo –lo beso-.

Me enjabona ahora a mí, jamás lo habían hecho, es muy hermoso todo esto, nuevas sensaciones y experiencias en solo unas horas, de hecho no sé ni qué hora sea, no he mirado el reloj, pero eso no importa, importa el ahora, con quién estoy, y cómo estoy, feliz, pleno, vivo. Nadie más me importa hoy, solo nosotros.

Nos enjuagamos y salimos, nos vestimos muy domingueros, casuales pero no fachosos.

-Tengo hambre –le digo-.

-Pensé que ya habías desayunado, bebé.

-No, aún no. Bueno solo un poco de leche pero no me satisfizo –lo veo con cachondez-.

-Jajajaja, eres un cochino. Busca tus cosas, vamos al cine, ¿te parece? Y allá compramos algo.

-Me parece perfecto, y después vamos al súper porque nos hace falta una buena despensa.

-¿Nos?

 

-Sí, «nos» -sonríe-.

Busco mi cartera, mi móvil y mis llaves. Lo esencial para mí, ah, y mi labial para hidratación porque se me resecan los labios muy feo. Listo. Lo beso y nos abrazamos. Salimos del departamento tomados de la mano. A ver qué nos depara la vida, pero de mientras, tengo su mano y su corazón, nada más importa.

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Espero sus comments. Saludos.

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