21 enero, 2014

Viajar. Vivir. Viajar. ¿Qué es la vida? ¿Qué es un viaje? A mi modo de verlo, la vida es un viaje, un viaje es una vida. Estamos un breve instante en este planeta, ¿qué son un promedio de noventa años en comparación con los años que lleva una montaña, una selva, los años que el planeta lleva viviendo? Nada. No sé si te ha pasado que de repente vas en la calle y volteas a ver rostros de personas  que en tu vida has visto y volverás a ver, ¿sí? ¿Qué pasa por tu cabeza? Yo creo historias, les creo familias, problemas, alegrías. Quienes me conocen saben que no carezco de imaginación y siempre tengo alguna que otra ocurrencia o creo algo rápido,  que soy muy observador y que casi siempre estoy callado y pensativo.

Me gusta ver el alma de las personas a través de sus ojos, estos reflejan alegría, tristeza, excitación, coraje, depresión, ansiedad. Y de repente pienso, ¿y si esa persona de repente dejara de existir? Tiene familia, tiene padres que sufrirían su pérdida, quizá hijos, una pareja, amigos, es una persona, una vida.

¿Por qué lo relaciono con un viaje? Porque cuando viajamos, lo que buscamos es relajación, comodidad, buen trato y olvidarnos de los problemas y la rutina diaria. Pues eso mismo es lo que deberíamos hacer con nuestra vida: relajarnos, olvidarnos de los problemas, y disfrutar todas las maravillas que ésta nos brinda. Somos turistas de la vida, somos quizá un alma que va viajando de mundo en mundo o de persona en persona según se vaya necesitando.

Como hace rato que iba rumbo a mi casa, el sol se estaba escondiendo tras una montaña, poco a poco, hasta que se colocó detrás de ésta y todo su resplandor quedó detrás de la montaña, la cual estaba negra y el sol seguía brillando, dando luz, un naranja fosforescente, incluso unos árboles cercanos se veían hermosos, todo esto sucedió en un lapso de diez minutos y esto lo aprecié con Lana Del Rey cantándome al oído “Born To Die”, cosa que se me hizo maravillosa porque ni siquiera escogí la canción simplemente se reprodujo, seguida de “American”, fue un completo éxtasis y si es que Dios existe, un bello momento a su lado.

¿A qué viene esto? A que hay momentos en los cuales nos podemos relajar y disfrutar de cosas tan maravillosas sin la necesidad de pagar y que nos llenan más que las cosas que pagamos, se vive un instante, solo una mísera parte de la cantidad de años que tiene la Tierra, ¿y desperdiciarlo en problemas vanos? Que si el dinero, que si la casa, que si la escuela, que si la novia, el novio, que si cualquier cosa que tiene solución y que no vale la pena dedicarle un minuto de preocupación,  porque éste jamás regresará, en cambio, el problema se arregla, y te deja una enseñanza. Por algo digo que de todo lo que he hecho, me arrepiento de nada porque cada cosa, buena o mala, me ha enseñado cosas de la vida que no tienen precio, entonces libérate un rato y deja fluir tu espíritu, deja que este se conecte con la naturaleza, con la vida. Disfruta cada instante como si fuera el último, dile a tus seres cuánto los amas, nunca sabes si los volverás a ver, o ellos a ti, no tiene caso pelear por estupideces cuando puedes estar en paz y no arrepentirte después.

Valora a cada persona que te rodea, no hagas menos ni te sientas más, no hagas más y te sientas menos, esto último con tal de agradar, ya te dije, se tú mismo, solo así podrás caer bien, sinceramente. Piensa que esa persona eres tú si la miras desde sus ojos, piensa en su familia como si fuera tuya, en sus problemas como si fueran tuyos, no menosprecies, la neta se siente feo. Se amable, tolerante y humilde, es muy difícil, lo sé, más cuando las clases sociales son algo lejanas, lo sé y me ha costado ser humilde y tolerante pero ahí se va poco a poco, no somos perfectos y nada será como nosotros queramos, desgraciadamente, pero eso es lo padre de vivir también, que aunque para las leyes seamos «iguales», cada uno de los que habitamos el planeta somos completamente distinto, ninguno es igual a otro, y esa diversidad es hermosa.

Deja vivir como quieres que te dejen vivir. No te metas en lo que no te incumbe, pero si puedes ayudar hazlo. Se más humano y menos robot, deja ese teléfono móvil y mira a la persona con la que estás, deja de pensar en el futuro y  recordar el pasado, simplemente vive el hoy y como si jamás fueras a despertar de nuevo. Hace poco pregunté qué harían si solo tuvieran una hora de vida? Me dijeron que la pasarían con su familia, abrazándolos mucho. Háganlo. Que comerían su platillo favorito. Cómanlo. Que estarían con la persona que aman. Respétala y ámala. Una hora, sesenta minutos, tres mil seiscientos segundos, y  solo uno basta para pasar de la vida a la muerte. Aprovéchalos.

Vive como si viajaras, lleva solo lo que necesites, deja lo que te estorbe y disfruta cada etapa de este viaje, no sabes cuándo harás tu check-out. Saludos.

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