24 enero, 2014
Como bien sabes, muchas veces me he quejado de mi soltería y esta vez no será diferente. ¿Por qué no puedo tener un novio? ¿Por qué estoy soltero? ¿Por qué no está la persona indicada? ¿Por qué creo en los cuentos de hadas? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿POR QUÉ?
La respuesta no la tengo muy clara, quizá no sea el tiempo aún para salir con alguien, quizá mi vida actual no me permita dar lo mejor de mí a una relación debido a que éstas necesitan tiempo y espacio y yo sigo estudiando y no tengo el espacio. Muchas personas dirán o han de decir que soy un mamón, que «me creo mucho», que quiero todo (sí, sí quiero todo), cuando las primeras dos suposiciones no son ciertas, ¡son abso-fucking-lutely falsas! No soy mamón ni me creo, al contrario, quienes me conocen saben que soy muy sencillo, no me importa comer parado, en el suelo, el mercado, en una fonda, andar a pie, en colectivo, ayudar a personas que no conozco, saludar a las personas que hacen el aseo, cosas que la mayoría de las personas piensa que por tener un status diferente a los demás debemos hacer ciertas cosas.
¿Es mejor parecer y estar acompañado que ser y estar solo? ¿Tengo que parecer otra persona para andar con alguien? No lo podría hacer. Soy la persona más empalagosa que pueda existir, aunque muchas veces lo oculte, soy un sentimentalista a más no poder, tengo el corazón más frágil que existe. Tengo sentimientos, ¿ya nadie los valora?
Siempre he pensado cómo sería mi vida si tuviera novio, un novio que haga juego, algo así como Tom y Shane, ¡qué historia tan más increíblemente hermosa! Vean «Bridegroom» es un documental de estos dos chavos, gays, obvio, es sobre los derechos que tienen las personas que no están casadas legalmente con su pareja, o sea, ningunos. Los gays que viven en unión libre con su pareja en caso de accidente o cosas de este estilo de seguridad social no cuentan con ningún derecho. Pues verán, Tom fallece y Shane no puede estar con Tom porque ¡NO ES SU FAMILIAR! Tenían cinco años viviendo juntos, tenían una empresa juntos, una casa, un perro, ¡una vida! Y sólo por no estar casados. Neta esta historia me marcó demasiado, me la pasé llorando toda la noche y me hizo pensar que sólo estamos de pasada y que hay que disfrutar mucho y amar. Este documental se basó en un vídeo que subió Shane, desgarrador, te llega demasiado. Te invito a que lo veas, es la versión subtitulada por si no sabes inglés, pero te invito al canal de Shane Bitney Crone.
http://www.youtube.com/watch?v=Ul6T9jNBwJI
Es tan horrible ir al cine solo mientras todos van con su pareja, o andar solo por la vida, sé que merezco un compañero, un amigo, un confidente, un chavo con quien pueda ser yo mismo sin dejar de ser yo, a quien le pueda contar los problemas que tenga y él a mí los suyos, alguien con quien pueda tener momentos de ir a comer, cenar, viajar, hacer estupideces que sean más valiosas que la cosa material más cara que te puedas imaginar, sí quiero un novio. Sí merezco un novio. Quiero una familia. ¿Por qué no puedo tener los mismos derechos si soy humano? ¿Por qué me tengo que esconder? Ya me he escondido mucho tiempo y me choca salir con alguien y que salga con «no me des la mano porque nos van a ver», «no enfrente de los niños», cosas que demuestran que les importa más lo que digan los demás que lo que sienta uno mismo. No quiero eso, no lo merezco.
Si tuviera un novio me la pasaría besándolo, abrazándolo, escuchándole, platicándole, queriéndole, amándole, sería lo mejor de mis días. Jamás discutiríamos porque llegaríamos a un acuerdo para llevar una relación hermosa sin pleitos, no le daría motivos para celarme porque si algo sé es ser fiel con las personas que quiero y o sea, ¡podría ser mi esposo! ¿Cómo lo voy a engañar? Ha de ser hermoso ver películas, literal, acostados, comiendo chatarra y abrazados, con la lluvia de fondo y de repente voltear y que uno de los dos esté dormido, lo quiero vivir, lo quiero sentir. No por el simple hecho de ser hombre y amar a un hombre se me va a negar todo eso, o una mujer amando a una mujer. Una maestra lleva seis años viviendo con su novia y son muy felices, siempre está alegre y muy positiva. Preferible eso a ser un buga amargado o amargada que se la pasa odiando a todo mundo, ¿no?
Hay veces en las que no aguanto esta soledad que me da de vez en cuando, es tan pesada, es difícil de cargar y es cuando buscamos erróneamente a alguien instantáneo que nos ayude con ese peso por unos minutos, y apuesto que todos, alguna vez en esta vida, siempre que vamos en camino a, pensamos en que seremos «amados» por un instante, que seremos acariciados, besados, sentidos, y que igual nosotros besaremos, acariciaremos y sentiremos a otra persona, aunque sea un rato pero podremos dar un poco de ese amor tan inmenso que tenemos dentro y necesitamos dar pero no nos dejan. Una sociedad que prefiere pelearse por poder y dinero que juntarse por amor y respeto, que nos obliga a escondernos y a pensar que estamos haciendo las cosas mal. Como lo relaté en mi comparación con «Frozen«.
Una sociedad en la que los padres aman a sus hijos y los quieren ver felices, pero a la manera de ellos, no a la nuestra. Jamás olvidaré el rostro de mi madre cuando le dije que soy gay, quizá si le hubiesen avisado que morí por una caída de un décimo piso y que aparte ese edificio daba a la carretera y me arrolló una pipa de gas y la pipa explotó hubiera tenido una expresión menos dolorosa, le fallé como hijo, ¡LE FALLÉ A MI PADRE DIOS! ¡SOY UN PERVERTIDO! ¡UN HIJO DEL DEMONIO! ¡ÉL SE APODERÓ DE MÍ! ¿Sabes lo que es ver a la mujer que te dio la vida, tu heroína, tu madre, con ese rostro y diciendo esas cosas? Despreciando el abrazo que le quieres dar porque lo necesitas y dejándote solo. Mi papá, llorando, mordiéndose los labios, gritándome porque el tuvo un hijo y no un puto, un enfermo al que le gustaba sentir dolor y arrebatándome todo, alejándome de personas que me entendían, llevándome con doctores para ver si estaba bien de mis hormonas y de mi cabeza, con el psicólogo con el que jamás me volvieron a llevar porque «me daba por mi parte para seguir cobrando sus honorarios», metiendo a todo mundo en mi vida y odiando a la única persona que me apoyaba, mi Alfredo; a su modo de ver las cosas, él fue el que me convirtió, el que me llevó por el mal camino, él, el drogadicto, el alcohólico, la persona que más amo en esta vida y que me duele su ausencia cada día que pasa, el tiempo que pasé con él fue mi tiempo mejor invertido. Los padres prefieren ver a sus hijos infelices mientras las personas no hablen de uno, o «para que no sufras», que vernos contentos y olvidando a las personas y hacen que huyas de tu casa, sin dejar nota, hacen que les huyas, y descubras el apoyo en otro lugar.
La Iglesia Católica donde lo único que les interesa es el dinero que llevan el montón de ingenuos creyendo que un ser mitológico dio a su hijo para «salvarnos a todos» y como quiera después le dio vida y se lo llevó a vivir con él. Como esos padres que dejan a sus hijos por treinta y tres años y luego los reconocen y los hacen los dueños y señores del rancho. Donde los sacerdotes sienten placer en violar a niños, donde las monjas maltratan a las novicias, donde los seminaristas tienen relaciones entre ellos (esto lo sé porque de primaria a bachillerato asistí a escuela católica y tenía compañeros seminaristas y oía lo que decían entre ellos), esa Iglesia que tiene el poder de controlar millones de mentes y si ellos dicen que está mal, está mal. Personas que se basan en la Biblia creyendo todo lo que dice sin saber que es la historia de ficción más grande, es más real «Harry Potter». Sus dogmas basados en «el amor que nos tuvo el hijo de Dios» y sus praxis basadas en odio.
Los estereotipos de los homosexuales es algo con lo que millones de nosotros luchamos día a día, no todos somos las jotas maquilladas, vestidas y promiscuas estilistas que piensan que somos. Somos humanos, somos hombres y mucho más hombres que los que se hacen llamar así porque no es fácil sufrir insultos desde niño por ser diferente a la multitud, porque no te gusta el fútbol (lo odio), porque no tienes novia (que nunca me ha excitado una mujer), por ser el alumno que llevaba todas sus tareas bien hechas y los demás feas, y convertirme en el favorito de, con exactitud, todas mis maestras y maestros. Crecer con bullying me hizo un poco inseguro y eso fue lo que me llevó a esconderme más tiempo, hasta que una vez en secundaria una maestra me dijo que tomara las cosas de quien venían, que de los alumnos que llevaba en sus veinte años de docencia, yo era el mejor que había tenido y que todos quisieran ser una mínima parte de lo que soy y esas palabras me cambiaron por completo, y me hice fuerte y ahora no saben el placer que siento de ver que literal, son unos mediocres, algunos con hijos, feos por cierto, y yo sigo creciendo. Y el admitir que me gustan los hombres es algo que no cualquiera hace en una sociedad rígida y regida por el machismo, el admitir que amo a un hombre me hace más, no menos.
Ya no tengo miedo de demostrar quién soy porque el haberlo ocultado me dejó marcas físicas pero ahora no tengo de qué preocuparme, simplemente dar lo mejor de mí, que es mucho, y demostrar que no todos somos iguales y luchar por mis derechos y por los de los que vienen, por todos esos chavos y chavas que viven a escondidas pensando mil y un formas de acabar con su dolor, que se la pasan implorando al ser mitológico que les ayude a cambiar su «defecto» de nacimiento, que se destruyen, que prefieren sentir otros dolores para apagar el dolor interno y todo por no sentirse apoyados ni queridos en su propia casa, cuando es ahí donde deberíamos sentirnos seguros y llamarla «mi casa», «mi hogar», pero sólo decimos «la casa» porque no nos sentimos bien ahí dentro. No quiero que haya más niños y niñas que sufren tratando de ser alguien que no son, sufriendo lo que sufrí y lo que muchos antes que yo. Y si en mí está el poder ayudarlos, lo haré y si es la palabra escrita el don que tengo para hacerlo, lo usaré para hacer que dejen de sufrir, para hacer que las personas intolerantes puedan tolerar (siendo esto un gran paso), y no pierdo la esperanza de casarme, de tener hijos, nietos, vivir como lo vive cualquier persona «normal».
Creo que me desvié mucho sobre el tema principal que era mi queja y cambié totalmente la idea de lo que tenía en el borrador sobre homosexualidad que ya tenía escrito pero está bien porque creo que necesitaba sacar esto y me siento bien. Y retomando la pregunta inicial, ¿Por qué no tengo novio? «We accept the love we think we deserve.» y sé que merezco un amor enorme y no cualquiera me lo va a dar; pero lo tendré.

Espero que estés bien y que si te encuentras en la misma situación que yo sepas que no estás solo y que hay millones de personas igual que nosotros, como los X-Men, mutantes temidos por la sociedad que le teme a lo desconocido, pero la mutación es la clave de la evolución, el progreso de la naturaleza y nuestro propósito es ser felices. Ese es el origen de la palabra, ¿no? Saludos.

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