29 julio, 2014

Creo que después de, no recuerdo el tiempo exacto, me llegó la inspiración y de hecho me llegó de la misma en la que me han llegado las demás, después de una cita; de hecho creo que ese es el objetivo del blog por decirlo así, así empezó mi travesía por este mar de letras y sentimientos que en cierto momento ya no se pueden ocultar.

Mi cita de hoy estuvo rara, en primera porque fue el primer chavo realmente guapo y con cerebro con quien me cité, los demás, la verdad, han estado no tan bien. Y es que no hay forma de relatarlo siendo formal y dando una visión escritor-lector que sea tan profunda como si se lo contara a un amigo, por eso lo contaré de manera informal, por hoy serás mi amigo:

Pues estaba bien, o sea, es más alto y delgado que yo, y pues la verdad jamás me he visto saliendo con un marihuano-hipster-hace nada-mochilero-que no se baña y así, PARA NADA, siempre me he visto con un chavo así príncipe todo yo, perfecto y así, bueno, no soy perfecto pero así, tú cachas. En fin, estaba guapísimo, blanco, su cabello largo y castaño claro, barba y bigote bien recostados y rubia, hermoso, y de mi edad, pero se ve que le ha metido bonito a la verde porque es la persona más calmada que he visto, así súper relajado y para alguien tan acelerado como yo me iba a costar y o sea, súper open-mind y así súper buen rollo pero dijo algo que lo cagó -perdón- todo, «tengo un novio en cada ciudad». Y yo así por dentro de «WTF!!!!!!! ¡CHINGAS A TU MADRE!» O sea, no me importaba que fuera todo así dejado y de cabello largo, pero eso lo cagó TODO y desde ahí, no sé qué hice pero me conozco, agarré mi móvil -cuando hago esto es porque ya me harté- y me puse a platicar contigo vía Twitter y le dije: «¿Ya nos vamos?» Y el otro todavía quería hacer sobremesa, HELLO??!!! Y empezamos a caminar por una calle, la verdad bonita, y por el boulevard y el mar de fondo y hubiese estado perfecto si no hubiese sido por esa pendejada -discúlpame de nuevo- que dijo, pero como siempre, cada uno me enseña algo.

Lo que me gustó de él fue su calma, su relajación, que la vida le valía -en el buen sentido-, que lo que tenga que pasar, pasará y lo que ya pasó, no se puede cambiar, y que solo tenemos el «ahora» y que hay que disfrutarlo porque solo eso tenemos, ¿qué chiste tiene preocuparse por cosas que no valen la pena? Y me puse a pensar en mí, que me preocupo por ser el mejor de la clase, tener las mejores calificaciones, tengo planeada mi vida a corto, mediano, y largo plazo e incluso tengo planes alternativos y todo trazado y dibujado, estoy siguiendo un rol, pero, ¿y mi vida? ¡No estoy viviendo! Estoy respirando, sí, pero no estoy viviendo. No estoy siendo feliz, le doy mucha importancia a lo material, a lo futuro, pero no le doy al ahora, y así somos muchos, nos preocupamos por el mañana y nos olvidamos de sentir, de hacer, de respirar, de ver, de tener un momento por y para nosotros. Cuántas cosas no he hecho y tengo ganas de hacer, ya sea por miedo al qué dirán, o qué ridículo me voy a ver, o «mañana lo hago, ahorita no puedo», cosas que cambiarían nuestro día, nos dejarían una sonrisa y por lo menos si nos va mal, pues nos enseñaría algo, ¿no crees? Ya lo he dicho antes, somos viajeros en esta vida, y es muy cortita. ¿Cuántos chavos no están agonizando ahorita en el hospital o tirados en la calle? ¿O siendo velados? Es feo imaginarlo, pues imaginamos a sus familias, y no queremos eso para nuestra familia, no queremos que sufran y por eso, muchas veces, evitamos hacer cosas, pero nos olvidamos de vivir lo bello y lo feo de la vida que es una eterna escuela. A veces estoy harto de mi vida tan trazada, tan «perfecta», tan «no mía», si por mí fuese, andaría en algún pueblo, caminando y disfrutando la vida, el campo, la noche estrellada, disfrutando mi soledad o quizá no estaría solo.

Pero nos aferramos a la comodidad, a lo material, por ejemplo: tengo una colección de VHS, DVD, BD, libros, CDs, revistas, o sea, son cosas que son estorbos, sirven para nada, si ya las vi, para qué tenerlas, creo que hasta ahorita me cayó el veinte, si ya leí los libros, ¿para qué los quiero? Mejor que los lea otra persona, me tengo que soltar de muchas cosas, vivir con lo esencial, con lo que no me estorba, con lo que sí necesito, también le pregunté que con qué cosas se quedaría, que me dijese tres y me dijo que su computadora, su celular y su cámara profesional; la verdad, tampoco podría vivir sin la computadora, más que nada por escribir -cosa que no he podido hacer como quisiese-, mis tenis que uso a diario y no me importa usar solo esos porque son la cosa más cómoda que tengo y me encanta caminar y pfff, mis pies los aman y en tercera, una mochila, para cargar lo esencial y no sé, quizá vivir así, viviendo el presente, el «ahora» sea lo mejor, vivir tranquilos, sin cargas, en contacto con todo, conocer personas y aprender de ellas, nos haga lo que se le conoce como «felices».

Espero decidirme pronto qué hacer con mi vida, pues es MI vida, y me la estoy perdiendo por vivir la de alguien más y no tengo mucho tiempo, solo tengo «el ahora» Y tú también, reflexiona, ¿estás contento con tu vida? ¿Qué te hace falta y qué no? Decídelo ahora, viajero.

Espero tus comments por aquí o por vía Twitter.

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