20 noviembre, 2013

Querido lector:

Últimamente he puesto puras entradas relacionadas con desamor, desilusión, desesperanza y puro des… y la verdad ya me cansé, jaja, por lo tanto, ésta será no la última pero sí como un receso de estos temas… Quizá los retome si ustedes me lo piden.

Bueno, en inglés, la expresión «break-in» se refiere a forzar algo, entrar a algún lugar a la de a huevo, y «bad» que se refiere a mal.

Muchas veces cuando nos gusta una persona, a como dé lugar queremos entablar una conversación y ya casi casi casarnos entonces lo que hacemos es desesperamos (otro des) y buscamos todas las formas posibles de lograr nuestro objetivo que es el de darnos a notar y que nuestro objetivo nos hable, para esto, no nos habla y no nos queda más que aplicar los siguientes planes, los cuales, la mayoría incluyen la ayuda de los amigos (la cual no recomiendo ya que muchas veces si el amigo o amiga está interesado también, lo que hará será perjudicar porque no es más que un perro hipócrita, manipulador y convenenciero) y el peor, del cual me considero culpable, ¡acosarle mediante las redes sociales! Incluye Facebook (si no lo tenemos como amigo, inventamos una cuenta falsa para agregar), Twitter (que qué mejor si no tiene «candadito»), Instagram, Path, tumblr, Pinterest, LinkedIn, Google+, Tuenti, un sin fin de redes sociales, los tenemos checados, ¡LOS GOOGLEAMOS!, sabemos lo que les gusta y lo que no, con quien se relacionan y con quien no, lo que piensan y lo que no, entonces caemos en un círculo vicioso y enfermo en el que tenemos que saber TODO lo que hacen y los chocamos día y noche e incluso si alguien le escribe bonito ¡NOS PONEMOS CELOSOS! ¡Ay, Dios! ¿O no? Jaja, apuesto que te estás riendo. Así, casi casi.

Si tenemos la (mala) suerte de entablar una relación, nos hacemos los que sabemos nada sobre su vida. Recuerdo que hace poco tuve un viaje a Perote (un lugar en el estado de Veracruz que está a una hora de mi ciudad de residencia, Xalapa. Es conocido por su producción de embutidos y algunos lácteos) y la maestra que lo organizó tenía que escoger a quince alumnos para ir, pues bueno, me escogió (admito que hubo favoritismo) y de repente llega Houdini (mi inspiración para «The Illuisionists») y me dijo la maestra que lo anotara en la lista y yo bien descarado «¿Cómo te llamas?» y me respondió, como si no me lo hubiera sabido completo, al igual que dónde es y todo lo demás, pinche hipócrita que me he de haber visto, (ay, qué recuerdos), pues sí, sigo reflexionando. Entonces tratamos de mil maneras de agradar, de caer bien, y les damos todo, queremos que nos quiera de YA, que no pueda vivir sin uno, que nos contemple para todo, queremos entrar a la fuerza, ¿y qué logramos? ¡Espantarlos! Más que las palomas o payasos lo hacen conmigo.

Lo espantamos, los intenseamos, los aturdimos, y nos huyen, o nos sacan la vuelta, (en mi caso con Houdini, me quiso ver la cara y quería que le diera todas mis tareas, pero no caí en su juego, pero primero ahí bien agarrándome la mano, pegándome en la panza, sonriéndome y así .I.) así que también hay los que saben aprovecharse de nosotros las víctimas y gracias a una amiga me di cuenta que soy lo suficientemente valioso como para andar rogando e intentar caer bien para que me quiera alguien, y retomo la segunda entrada («The Way We Are») quien nos quiera nos querrá por cómo somos, no por ser alguien que aparentamos con el fin de ser queridos.

Imagen

Entonces te digo, NO tienes que andar rogando amor, intentando que te quieran y dando todo, eres valioso y lo sabes, ellos y ellas se lo pierden, como el caso de «Elliot» (Brendan Fraser) de la película «Bedazzled» (2000), que el pobre en su oficina nadie lo soportaba y estaba enamorado (obsesionado) con «Allison» y llegó al grado de venderle su alma al diablo (Elizabeth Hurley) con tal de estar con esta tipa, y él sólo le quería dar lo mejor, pero no lo supo valorar. Así todos, si tiene que ser, será, pero no será como tú quieras sino como ya está destinado, escrito, lo quiera Dios, como le quieras llamar.

Imagen

So… deja que el tiempo sea quien decida si esa persona es para ti, no sabemos qué (y quién) nos espera, sólo sabemos que estamos vivos y que hay que disfrutar cada momento, «soñar como si viviéramos para siempre y vivir como si muriéramos hoy», y así poder valorarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y no tener que estar forzando algo que, ya desde el momento que lo fuerzas, sabes que no era para ti.

Ahora sí, a terminar mi tarea. Últimamente le doy más prioridad al blog (le veo más futuro). Saludos, espero tus comentarios.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.