9 junio, 2019

Esta entrada tendrá ciertos spoilers para poder dar a entender ciertos puntos que quiero tomar de la película (Dir. Luis Javier Henaine, 2019) que nombra este tema.

 

Como bien saben –si es que han leído este blog desde sus inicios en 2013 o me han seguido en Twitter desde más años atrás- uno de mis principales temas –porque no es el único- y preguntas es: «¿POR QUÉ NO TENGO NOVIO?» Sí, así con mayúsculas, así con energía, así con desesperación y lamentablemente para mí, no hay un curso que me diga cómo conseguir novio como pasa en la película para conseguir marido.

Bien, Ana es una chica que lleva diez años de relación con su novio Gabriel; en una boda, Ana le deja ver a Gabriel que si no recibe su anillo, terminan la relación, a lo que Gabriel le dice que va, ya que él no busca casarse. Ana queda destrozada en la iglesia (deben ver lo que hace la genial Ciangherotti). Tiempo después, en la fiesta de aniversario de sus padres, Ana se entera que su prima la loser –Tamara- (todos tenemos un loser en la familia) se va a casar y muerta de envidia, y ebria, le pregunta cómo le hizo si ella no está bonita. Tamara le cuenta que fue a un curso para conseguir marido (necesito uno). Aquí va el primer punto que quiero tocar:

¿POR QUÉ SI ESTOY GUAPO NO TENGO NOVIO?

Eso es algo que siempre me he preguntado y, ojo, no quiere decir que no tener novio signifique que no haya tenido alguna vez o que me la he pasado sin conocer jamás a nadie, no. La verdad es que sí he tenido, sí he conocido chingos de hombres y no, no me hace menos eso. Muchas veces me he tirado para que me levanten, hasta que descubrieron el juego. Lucila (Gabriela De la Garza, o Alma Aparicio versión 2019), la love coach del curso, dice algo muy cierto: «Los hombres sólo se fijan en el físico. ¿Cuántas veces han tenido una cita porque tienen un buen corazón?» Y aquí hay algo muy cierto, sé que físicamente soy guapo, vaya, cumplo con ciertos cánones de belleza impuestos por la sociedad (blanco, cabello castaño, alto: un metro ochenta y seis centímetros, inteligente, masculino, formal, no tengo cara fea) aunque no todos, ya que no tengo cuerpo de modelo, ni tengo ojos azules ni verdes, ni me ando encuerando en todos lados para la foto, algo que, en el mundo homosexual es muy requerido (luego dedicaré una entrada a esto). Y volviendo al punto, sí estoy guapo, sí me sé guapo, sí me dicen que estoy guapo, ¿qué me falta (aparte de lo antes mencionado) para poder conseguir un novio bien?

¿Qué me falta para que alguien se interese en mí?

Respuesta: Creérmela realmente. Porque de nada sirve que lo sepa, si no me la creo.

Saber que -aparte de lo que valgo por mi interior- también tengo el poder de ser atractivo físicamente, que no debo compararme con otros en cuanto a físico porque siempre, hasta aquél al que veamos más perfecto se siente con algún defecto (vaya, hasta Zac Efron confesó que se siente inseguro a veces), y me ha pasado, vaya que me ha pasado, cuando termino de salir con alguien, ya sea que hayamos sólo salido o sí sido novios por corta temporada, siempre, literal, siempre, me pasa que, el chico con el que andan después, es físicamente horrible, cero que ver conmigo, cero que ver con ellos, pero andan con ellos, ¿por qué? Por la seguridad que tienen. Es más fácil para un feo aceptar que es feo que para un guapo aceptar que es guapo, créanme. Entonces no tienen qué perder y se arriesgan, van a por el sí, no se quedan esperando ni diciendo «Si le gusto, pues que venga. Yo no voy a ir, que ni crea» y nos quedamos como pendejos bien solos. Primer punto aclarado.

Después de la fiesta, ebria y desesperada, Ana va al departamento de Gabriel y descubre que éste ya se va a casar con otra tipa, Ana le reclama y le dice qué por qué se va a casar si no se quería casar. Él le dice que no se quería casar… pero con ella. ¡UN PUTA GOLPE BAJO! (Aquí le vi un fallo a la película ya que no retrata el dolor de una manera humana sino que lo hace muy cómico y a la ligera, y pienso que una situación así, pudo haber dado para muchísimo más, pero bueno). Y es que vaya, como anillo a mi dedo. Apenas para mí, apenitas. Acabo de salir de una posible relación donde me enteré que, por darme gusto, me decía que me quería, que me adoraba, que le gustaba, que se quería mudar conmigo, sólo por darme gusto, o sea, si alguien por darme gusto me da dinero, es una cosa, ¿pero fingir amor para darme gusto? Es una jodida mentada de madre y lo vuelve eso a él la peor porquería por ilusionar y a uno el pendejo de pendejos por creer y pensar que no puede despertar esos sentimientos en alguien, y más aún si ese alguien es quien nosotros sí queremos, sí adoramos, sí admiramos y sí nos gusta. Aparte, si de por sí la inseguridad está ahí, con eso, nos dejan sin saber qué creer. O sea, si no te quieres casar con alguien, pues se lo dices desde el principio, si no quieres una relación seria, lo dices desde el principio. No se lo dices después cuando ya tienes bien enamorado al otro ser humano.

Por eso, la SINCERIDAD desde el principio, siempre. Y verán cómo ahorran tiempo, lágrimas y, en muchas ocasiones, dinero. Pero también es importante saber que, LA INFORMACIÓN ES ORO: no podemos andar diciendo todo lo que planeamos en nuestra vida a la primera, podemos soltar detalles importantes, claves, que den pie a ver qué dice la otra persona, para conocer su reacción y de ahí calar qué tanto futuro hay, aunque en lo personal pienso que si hablas claro desde el principio, y la persona se espanta y se retira de tu vida, es porque no la necesitabas en ella.

En una época donde los matches son la forma de conocer a una persona, donde con sólo deslizar el dedo decidimos si nos gusta o los rechazamos, e igual con nosotros, hay demasiadas opciones para escoger pareja. Somos –tristemente- una opción. Por eso es muy bonito imaginar que, como Ana, conoceremos por mera casualidad a una persona que podrá llevarnos a otro lugar en nuestra vida en un lugar tan común como lo es un supermercado. ¿Bonito no? Una relación orgánica, donde no influye la tecnología, sólo las personas. El conocerse, preguntarse el nombre. La primera sonrisa. La primera broma. De ahí todo va a depender de cómo logres que todo se desarrolle, el tener paciencia si no te llaman, el esperar y no verse muy intenso, el hacerle saber a la otra persona que no te tiene seguro es un buen método también. Y repito: si se va, no era para ti. No te desanimes.

No ahondaré en esa parte de la película para que puedan disfrutarla por ustedes mismos, como las relaciones, hay que disfrutarlas, saborearlas, vivirlas, con ganas de vivir lo mejor pero sin presionar porque pasen cosas buenas. He aprendido que, aunque suene vulgar, cuando una persona no es para ti, ni con saliva entras en su vida. Y está bien también, con el tiempo te das cuenta que está bien estar solo, estar soltero, ¿porque de qué sirve que estés con alguien que sólo te quiere dar gusto si no te quiere? ¿De qué sirve compararse con otra persona que le llegó el amor antes que uno y se casará antes que uno? ¿De qué sirve una relación basada en una mentira? Cuando la vean, entenderán este punto.

Entonces, cuando sabes que algo no es tan real como quisieras por la mentira que hubo al principio, ¿realmente vale la pena continuar? ¿Es lo que verdaderamente nos hace falta? Porque seamos honestos, todo iba perfecto, todo iba extremadamente bien hasta que Ana hizo lo que creyó que tuvo que hacer para conseguir lo que quería. Cuando esto sucede, ya no es amor, es capricho y tarde o temprano, se termina pagando. Quizás exista el perdón algunas veces, otras no. Muchas veces sabemos que es mejor ni siquiera tocar el tema porque ahí no habrá vuelta atrás y todo estará perdido.

Hay veces que, como Ana, quiero un novio, quiero una relación, quiero un hombre que me quiera, que me adore, que me admire por cómo soy, que me haga casi su mundo y que crea en el matrimonio y en crecer con una persona a su lado, y crecer no sólo en edad sino en muchos aspectos, crear algo juntos (negocios, historias, momentos). Claro que lo quiero y que me gustaría tenerlo. Pero otras veces que, después de pasar tanto tiempo conmigo mismo y conocerme tan bien, agradezco profundamente la dicha que tengo en no encontrar aún ese hombre y poder estar soltero.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.