20 enero, 2015

El cerebro, tan fuerte y tan desconocido. La mayor fortaleza y la mayor debilidad de uno de los más grandes científicos, cosmólogos, físicos, Stephen Hawking. ¿Cómo es posible que un hombre tan inteligente, con tanta capacidad intelectual, con tanto por descubrir y vivir quedó de la manera que está siendo tan joven?

La película, «The Theory of Everything» (Dir. James Marsh. 2014), basada en el libro de quien fuese su primera esposa, Jane Hawking, «Travelling to Infinity: My Life with Stephen» relata lo que fue la vida de Jane y Stephen desde que se conocieron y cómo fueron lidiando con su enfermedad. No abordaré más sobre la película debido a:

  • No soy crítico de películas;
  • Prefiero que vean la película y disfruten las maravillosas actuaciones de Eddie Redmayne, Felicity Jones y toda la película en sí; es una historia muy bella y conmovedora;
  • Prefiero que lean la crítica de «El Proyector».

En fin, retomando mi tema, ¿alguna vez has pensado qué pasaría si quedas inválido? En mi caso, sería un sufrimiento eterno, ¿por qué? Porque para mí, el depender de alguien me hace sentir inútil. Y son cosas tan simples como caminar, hablar, o pararte por un vaso si se olvida, o servirse agua, o el ir al baño, son cosas que a uno le gusta, y necesita, hacer por sí mismo.

Pondré como ejemplo mi vida, como siempre. Hay ocasiones en las que en las reuniones familiares, mis abuelas no quieren que yo me sirva, por el simple hecho de «ser hombre». Sí, lo sé. Aún vivo con el estigma del machismo en la familia y así será, espero que no por muchos años, pero a mí me desespera que alguien me sirva, no me gusta, no me va. Me gusta valerme por mí mismo, ser independiente. O cuando me siento encerrado y necesito salir a caminar, me calzó mis tenis más cómodos, una chamarra ligera y un paraguas -esto porque en Xalapa nunca se sabe cómo se pondrá el clima– y empiezo a caminar sin un rumbo en especial y eso me libera, entonces, no imagino una vida dependiendo de otra persona.

Aparte de la desesperación que ha de sentir el enfermo por no poder valerse, ¿qué pasa con los seres que lo rodean? En la película, Jane asume la responsabilidad de cuidarlo y, aparte de los hijos que tiene, Stephen se convierte en un hijo más. ¿Hasta dónde estás dispuesto a sacrificarte por la persona que amas? Sé que yo sí lo haría, me siento capaz de eso por la persona que amo, y me viene a la cabeza una pareja de jóvenes que conocí hace poco en la cual uno de ellos está en silla de ruedas y su novio lo lleva a todos lados, pero no se ven tristes, o chocados, o enojados, se notan felices, aún con sonrisas, y entonces te das cuenta que el amor puede hacer muchas cosas, y la más importante es dar fuerza. Pero al mismo tiempo, pienso en lo que ha sido mi vida, y sé que nadie estaría conmigo si eso llega a pasar, quizá mi familia, pero me conozco y sé que tendré un mal humor por estar inválido y no poder valerme, entonces nadie merece soportarme enojado y quizá nadie llegue a amarme de tal manera como para sacrificar su vida por cuidar la mía, y si eso pasa, aparte de no creérmela, no dejaría que lo hiciese, no le permitiría estar cargando con un paquete como eso. Dicen que si amas algo, déjalo libre. Sería libre.

A lo que quiero llegar, y al parecer no lo estoy haciendo debido a la falta de inspiración y al poco tiempo que tengo es al sacrificio que hacemos con tal de preservar la felicidad de otros. Nuestros padres se han sacrificado, así como los suyos con ellos y la cadena sigue para atrás. O como en el mito de Jesús, que se sacrificó para salvarnos a todos. Cosa que no se me hace sacrificio puesto que sabía que iba a resucitar, y cómo va a amar a personas que no sabía que existían. Pero bueno, esa es otra historia.

El chiste es que se sabe que es amor de verdad cuando te cuesta algo para que la otra persona esté bien. «Daría cualquier cosa porque seas feliz», «Estoy dispuesto a cualquier cosa que me pidas para que veas que te amo», «Cualquier cosa que te haga feliz, me hace feliz también». Son frases que escuchamos o decimos para que se den cuenta que no importa sacrificar algo de uno con tal de verle feliz.

Y quizá sí, todo tiene un precio, el chiste es saber si la persona lo vale tanto como para pagarlo. Y si esa persona lo vale, cualquier precio y/o cosa será nada porque de verdad la amas y nada importará más que verle sonreír. Verla feliz, y al final, también serás feliz.

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