5 agosto, 2014

Hace unos meses escribí un cuento que significó mucho para mí, pocos ojos lo vieron cuando lo escribí, unos para criticarlo y otros para recibirlo. Siento que todo llega en su momento, algo llega y algo se va y así como se va, se abren ojos y puertas. Espero que les guste, estaba titulado «23» pero creo que su nombre es el que titula este post porque si hay algo que amo, es la luna. Espero sus comments.

En caso de alguna falla en el formato es debido a que lo publiqué desde mi iPad.


Sin duda alguna, le gustaba admirarla. Desde la tarde que salía tímida, hasta que cobraba fuerza. No había tarde que el niño no la esperara; ella, tan guapa y majestuosa, tan única, tan inalcanzable.
Sabía que todos los hombres y algunas mujeres admiraban su belleza, que no era el único que estaba enamorado de ella, miles de hombres trataron de alcanzarla, se dice que solo uno pudo hacerlo pero que le duró poco el gusto y como “se dice” no estoy seguro si sea verdad, la verdad solo ella y Dios la saben y mientras eso sea, lo que digan los demás no importa. Después de muchos años, ella ya estaba acostumbrada a que dijeran cosas sobre ella, que si bruja, que si mujer, que si inmortal, que si una diosa, que tanta belleza no era de Dios, que tenía el suficiente poder como para llenar de energía a una persona, que servía como motivación para seguir tu camino.

Todos dicen todo sobre ella, pero nadie dice que está sola, o que no tiene quien la ame. El niño se dio cuenta de eso en su mirada, muy maquillada, muy resplandeciente, tan viva, sonriente; el niño vio que en realidad, toda esa luz ocultaba la oscuridad que había en ella, la tristeza que moraba dentro de ella.

Años de estar completamente sola, de ver como millones de parejas pasaban de la mano, besándose, amándose frente a ella, e incluso viéndola y sonriendo, la habían amargado un poco. El niño, desde su ventana se atrevió a saludarla.

-Psst, psst. Señorita, señorita –le dijo con una sonrisa en su rostro.
La mujer lo escucho pero no le hizo caso, muchas veces las personas olvidan que una vez fueron niños también.

-Psst, psst. Señorita, hágame caso. Por favor –le suplicó.

-¿Qué se te ofrece? –contestó altanera.

-Es usted muy bella, y sé que solo soy un niño, bueno, ya no tanto, ya tengo once años, pero me he dado cuenta de su belleza desde que llegué a este vecindario y pude admirar su belleza desde mi recámara y siempre la admiro, antes de irme a mi cama la veo e incluso cuando no puedo dormir también. Le repito que es muy bella, pero me he dado cuenta que usted se siente muy sola, muy triste, dígame, ¿no se cansa de estar aquí?

La mujer, sonrojada y extrañada por el comentario del niño, cambió su gesto y fue un poco más amable y accedió a conversar.

-Verás, pequeño, la belleza física de una persona, no lo es todo. Quizá ahorita me veas bella, resplandeciente, alegre, algunas veces. Muchos hombres se me han acercado, han querido alcanzarme pero no han podido. Verás, cuando una persona se sabe guapa e inteligente, no acepta a cualquiera para estar con ella, muchos de ellos eran muy guapos pero muy bobos, otros muy inteligentes pero no hacíamos bonita pareja; no tengo la edad que aparento, soy un poco mayor, tengo otros intereses, otros temas, y muchos de esos hombres solo hablaban de fútbol, automóviles, cosas que no entiendo, cosas sin importancia; verás, me gusta viajar, si por mi fuera, estaría en todo el mundo a la vez, necesito a alguien que hable mi idioma, que conozca de cultura, de sociología, el entender a las personas, millones de personas han pasado frente a mí y me detengo, en silencio, a observarlas a pensar en cómo se sentirán, qué problemas tendrán, cosas profundas y así me pierdo por horas, hasta que se hace tarde y tengo que dormir. Sí, lo acepto, me siento sola, me siento triste. Durante años esperé a un hombre que se burló de mí, incluso ahora lo sigue haciendo, siempre se esconde cuando me ve y aparece cuando me voy, pero por orgullosa no regreso, no lo enfrento, me hizo mucho daño y prefiero seguir mi camino, en las tardes lo veo de lejos, para ver si se anima a hablarme; me hizo daño mas no lo odio, no le guardo rencor, lo sigo amando.

-¿Cómo es posible que lo siga amando si le hizo tanto daño? ¿No se supone que el amor es algo muy bello y feliz? –preguntó el niño asombrado.

-Aún estás muy chico para entenderlo pero más vale que alguien te advierta, cuando ames, cuando ames a una persona, sea mujer, sea hombre, cuando verdaderamente ames, te va a doler. Te va a doler tan fuerte que dejarás de comer, dejarás de sonreír, dejarás todo si esa persona se va, si habías pasado demasiado tiempo con ella, si platicaban de todo, de su vida juntos en un futuro, cuando tenían planes juntos, duele, duele el tiempo entregado, pero no me arrepiento porque fue mi mejor tiempo. Cada segundo que pasamos juntos lo viví al máximo y fui inmensamente feliz, por eso no lo odio porque me dio la mejor parte de mi vida, con él descubrí cosas nuevas, cosas que jamás pensé que viviría, y sé que aunque se crea el rey y todos lo admiren y vivan por él, siempre voy a ser su amor, su reina, la única que lo entiende, porque aunque tenga quien lo idolatre, también está solo.

”Disculpa que te esté contando las partes feas del amor, lo hice para prevenirte, pero verás, así como tiene lo malo, tiene lo bueno, cuando amas, sientes que tu mundo es solo de dos, que nadie más está ahí, que el tiempo no pasa, te sientes inmortal, te da poder, cuando tienes amor, lo demás no importa. Aunque digan que del amor no se come o no se vive, cuando hay amor y ganas, se puede. Cuando tengas relaciones sexuales con la persona que amas sentirás totalmente diferente a otras personas, pues será una entrega total, donde dos se convierten en uno, donde el momento es único, y la energía se la transmiten al otro. Tú no eliges de quién te enamoras, simplemente te enamoras y ya, sin saber la razón pero quieres estar junto a esa persona por siempre, sin importante su pasado, sin importarte algo, simplemente pasa. Unos te dirán que tengas cuidado, pero hazme caso, AMA, jamás niegues el amor, cuando ames, dilo, hazlo saber. Jamás guardes algo tan bello, no sabes cuando dejará de estar esa persona o tú, por eso siempre debes decir lo que sientes. No lo dudes.

”Muchas veces, el temor a la respuesta hace que nos detengamos a hacerlo, pero sabemos que el “No” ya lo tenemos de cajón así que ve a por el “Sí”, no te detengas, si quieres algo, lucha por ello, si alguien te dice que no podrás, quítalo de tu camino, estorba ese tipo de personas. Todas las personas podemos lograr nuestros objetivos siempre que nos lo propongamos, pero jamás olvides dónde iniciaste tu camino porque quizá un día tengas que regresar por algo que hayas olvidado, tengo la experiencia, por eso te lo digo. He visto a grandes reyes caer, se les olvida quienes eran y se convierten en personas no dignas y monstruosas. Jamás te olvides de quién eres, no permitas que los demás te etiqueten, si te hacen ser quien no eres, aléjate de quienes te rodean y se quien eres de verdad, solo tienes una vida y, ¿qué crees? Es tuya, de nadie más.

-Al principio, cuando te miraba, no pensé que supieras tanto, no pensé que al hablar contigo me sintiera tan bien, eres una persona muy hermosa y lo sabes, sé que la diferencia de edades y la distancia entre nosotros impide que estemos juntos pero me gustaría ser tu amigo, sabes mucho y das grandes consejos, eres de esas personas que vale la pena tener junto y espero que sientas lo mismo por mí aunque apenas nos acabemos de conocer.

-Claro que sí, al principio, igual pensé mal de ti, pensé que eras solo otro iluso tratando de llamar mi atención pero me gustó hablar contigo, tenía tiempo que no hablaba con alguien así de bien, me gustaría mucho ser tu amiga y agradezco tus palabras. Eres solo un niño pero pareces alguien más grande, eso es importante, te pido que siempre creas en ti, y que tengas la mente muy abierta, no te cierres a determinados dogmas, conoce, explora, duda.

-Lo haré, te prometo que lo haré. Pareces alguien inalcanzable, alguien de esas personas que como lo hice durante mucho tiempo, solo ves de lejos, pero me ha gustado tratarte y tengo una idea muy diferente de ti ahora, no eres la persona altanera que pensé. Tus ojos reflejan tanto, me podría perder en ellos, ¿sabes? Me recuerdan al lugar donde nací, el mar al amanecer. Eres muy hermosa, si muriera ahora, le pediría a Dios estar a tu lado.

-Gracias, niño. Son palabras muy hermosas, muchas personas piensan lo mismo de mí, que soy inalcanzable, quizá lo sea, no lo sé, pero no me gusta perder mi tiempo con personas que no saben lo que quieren o que no tienen tema de conversación, en cuanto a lo de estar mi lado, me vendría bien compañía más seguido. Eres el primero que me habla y me lo dice. ¿Puedo saber tu nombre?

-Mi nombre no importa, puedo llamarme como quieras llamarme, sé que quizá un día me olvidarás, quizá tu amor regrese a ti, quizá encuentres a alguien como tú, digno de ti, no te negaré que siento algo más por ti; te lo repito, tienes mucho conocimiento y eres inmaculadamente hermosa. Sé que solo soy un niño común, y que hay un abismo entre nosotros pero me gustó platicar contigo esta noche, no dudo que otros hombres tratarán de alcanzarte, quizá alguno de ellos sea digno y me alegraré si estás feliz y no te veo por aquí sola, me gustaría mucho que tuvieses un compañero que pase contigo todas las noches y me dará gusto verte sonriendo y te pediré un favor, cuando eso pase, ilumínale el camino a alguien para que llegue a mí, porque como tú, pocas. Pero no por eso dejaré de tratar de conquistarte.

-Claro que lo haré, pero me gustaría saber tu nombre, mi nombre ya lo conoces, todos lo conocen pero te lo repito, soy Luna.

-Y mi nombre te lo diré mañana, porque quiero seguir conversando contigo, aunque te haya dicho lo que pienso de ti, no pienso dejar de hablarte, quiero aprender más y platicar contigo que también sabes, no tengo amigos con quienes platicar debido a que están más interesados en temas sin importancia. Disculpa que te deje así, pero ya tengo sueño. ¿Puedes iluminar mi recámara? Te lo agradecería mucho.

-Me la supiste aplicar, eres un niño astuto. Descansa y no te preocupes, iluminaré tu recámara y todas tus noches.

-Gracias, Luna. Estarás siempre conmigo.

2 respuestas

  1. Avatar de The Moon Vanishes – Enrique Hagmaier

    […] post es la continuación de un cuento titulado “Moon, I Love You” el cual publiqué hace unos meses. Como podrán notar si entienden las metáforas, aquél cuento […]

    Me gusta

  2. Avatar de blostblue
    blostblue

    Me gustó, demasiado bonito. Me gusta creer que la luna también podrá sentirse acompañada al momento de tenerse a sí misma pero, no sé si esa idea solamente sea algo inalcanzable o imposible. Siempre buscamos a alguien, ojalá bastara con encontrarse a uno mismo.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.