25 abril, 2016
inmoral. adj. Que se opone a la moral o a las buenas costumbres.
moral. adj. Conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad.
¿Qué está bien y qué está mal? Eso es un tema tan complejo que, creo, jamás nos pondremos de acuerdo, al igual que hablar de religión, política y gran parte de lo que tratará este tema: sexualidad.
Antes de empezar quiero ofrecerte una disculpa por el retraso en mis escritos, he tenido unos meses un poco pesados y falta de inspiración; así mismo, es posible que me haya perdido en la forma de escribir –espero no sea el caso-.
Hace tiempo conocí a un chico que recién se estaba mudando a la ciudad donde habito, nos conocimos por Tinder –ahora ya no nos conocemos en librerías o cafés- nos gustamos y empezamos a platicar como una semana muy bien, me pidió que le ayudase a buscar departamento y lo hice, no pude verlos con él ya que estaba con sus padres. Quedamos que cuando estos se fueran, iríamos a comprar todo lo necesario para limpiar su espacio y demás cosas para decorar, todo parecía ir bien, de hecho muy bien. Una noche me hizo una pregunta:
-Quique, ¿has tenido relaciones sexuales?
-Pensé que no hablaríamos de este tema hasta que llevásemos tiempo de conocernos pero sí, he tenido relaciones sexuales –le respondí-.
-¿Y has tenido novios?
-No. Si acaso he salido con unos pero no se me hace formalizar.
-¿Entonces con quiénes tienes sexo?
-Pues con chavos que conozco, y sí, estoy limpio, me hago análisis cada cuatro meses y sí también me protejo en cada relación. ¿Algo más?
-Eres el chico perfecto, este tiempo que hemos platicado ha sido de WOW, ¿sabes? Eres como el príncipe de mis sueños, no te vayas a molestar, pero… me gusta que me traten como hembra en la cama –cabe mencionar que saqué una carcajada-, pero no puedo salir contigo. Es decir, ¿cómo podría salir contigo si tienes sexo con chavos que no son tus novios? He tenido tres novios y sólo ellos han sido mis parejas sexuales. ¿Cuántos chavos has tenido?
Con esta pregunta definitivamente no puedo ser honesto porque ¡no recuerdo! Digo, ¿quién anda contando los hombres como si fueran objetos para coleccionar? Así que hice las cuentas y, para no verme tan sexual le dije que quince, que había empezado a los veinte años y tenía veintitrés, entonces habían pasado cuatro años, como de a tres hombres por año, HELLO?! ¿Quién tiene una lista de hombres consigo? Y si así fuera, y encuentras a tu pareja, ¿qué chingados te importa? Bueno, sí para estar seguros en cuanto a ITS y para eso están los análisis pero tipo, no vas a andar checando a todos los hombres de tu pareja, ¿o sí?
-¡¿QUINCE HOMBRES?! No mames, Enrique. No, esto no puede seguir, no me vuelvas a buscar.
-Ándele pues, cuídese.
-¿QUÉ? ¿No me vas a decir que no me vaya?
-Emmm, ¿no? Ya no ruego y si así fuera, no veo por qué quisieras quedarte con un foco de infecciones.
-Jamás dije eso.
-No, pero lo pensaste. Así que eres nadie para juzgar y créeme que a mejores chavos he dejado, así que bienvenido a Xalapa y espero que no te toque alguno de los que ya me cogí.
Vivimos en una sociedad donde está súper mal visto vivir nuestra sexualidad bajo nuestros límites, bajo nuestras reglas, tipo, si ahora mismo me encuentro a un chavo que me gusta y quiero acostarme con él, ¡QUÉ PUTA ERES! ¿O si te dan ganas de irte de cruising? ¿O quedar con alguien? Digo es mi vida, es mi cuerpo, son mis ganas y no tengo novio. Digo, no es como que ahora mismo lo voy a hacer pero, ¿y si me dan ganas? ¿Y si te dan ganas? Aplica para todos. Hombres y mujeres. ¿Por qué el machismo tan cerrado? Las mujeres también tienen todo el derecho de vivir su sexualidad como se les antoje.
OBVIO quisiera un hombre para mí y yo para él pero por el momento no ha llegado, y muchas veces he pensado eso que me dijo el chavo de la anécdota: soy el príncipe de los sueños, el hombre “perfecto”. No es que me eche flores, pero si no me las echo, ¿quién me las va a echar? Aparte, la modestia hipocresía porque es con uno mismo. Debemos saber lo que valemos, no lo que otros piensen y digan de nosotros.
Analicemos a Enrique como hombre: es un hombre alto, bien dado, bien parecido, culto, inteligente, educado, con vastos conocimientos sobre diversos temas, un hombre con el que jamás te aburrirías, organizado, le gusta tener el control, analista, emprendedor, trabajador, con metas, objetivos, sueños reales y sueños locos como todos, también tiene un sentido del humor que varía la persona con quien esté; es honesto, sincero y directo, dice lo que piensa y lo dice con fundamentos, no habla por hablar, y a pesar de todo eso, es sencillo, quizá se vea mal que lo diga pero lo pueden comprobar en cuanto quieran. Esto es en la calle.
Ahora, en el ámbito íntimo, ¿quién no quiere alguien sin tapujos ni tabúes que haga cosas deliciosas? Tipo, si tuviera un portal con reseñas, tendría las mejores; queramos o no, cada comentario que nos hacen relacionado con nuestro desempeño sexual influye mucho en nosotros y pienso que es un factor básico para el desarrollo de nuestra seguridad. Definitivamente tendrían que comprobar lo que digo, no se arrepentirían.
Volviendo al ámbito público, no soy un hombre que se la pase de antro en antro cada fin de semana o en el gimnasio todo el día, o alcoholizándome desde los miércoles, he probado de todo para que no me cuenten pero no es lo mío, prefiero tener un libro en la mano que un cigarro o cenar que beber, en mi vida sólo he ido una vez a un antro y para nada me gustó. Desde ahí no he vuelto, no es lo mío, no es mi mundo. Mi mundo está donde me pueda sentar y estar en contacto con la naturaleza, sentir el aire, ver atardeceres y acostarme en el pasto, leer un rato o simplemente dormirme. Relajarme viendo el cielo, las montañas y los pájaros volar y, afortunadamente, vivo en lugar donde esto se puede hacer diario si quiero.
También me siento bien en una librería o en un café, en el cine o en la calle, conociendo nuevos lugares o los mismos y captar nuevos ángulos, pensando qué escribir. Mi mente vuela a mil por hora, inventa historias que nadie más ha escrito y de paso me imagino ganando Emmys u Oscars.
Entonces, al hacer mi auto análisis me doy cuenta que no soy un hombre para cualquiera, soy un hombre para alguien igual que yo, alguien que también valga la pena, que también haya estado en otros brazos, en otros cuerpos. Besado otros labios, llorado por alguien más. Alguien que sepa que un número es lo de menos cuando lo que importa es la persona, la esencia, lo que hace, lo que no hace; lo que le gusta y lo que no; un hombre es un hombre porque tiene la capacidad de decidir, de reconocer sus errores y aprender de ellos, de mejorar.
Y, a la vez, ¿cuántos más son como yo e igual son los hombres ideales? Esos hombres con los que soñamos y luchamos por encontrar y tener a nuestro lado, siendo un equipo, siendo uno solo. Somos muchos los chicos ideales, somos muchos los que igual vivimos nuestra vida de cierta manera y no por eso somos menos hombres o tenemos un defecto de valuación, somos humanos y somos animales, queremos vivir sin reglas pero a la vez las seguimos, queremos aparearnos con los que se pueda, pero también queremos nuestro compañero de vida. Así somos, y eso nos hace bien. ¿Se imaginan todos iguales? Como clones, siguiendo un patrón y que sólo tuviéramos una pareja sin llegar a conocerle del todo porque así nos fue asignado desde nuestro nacimiento. Horrible, ¿no?
Y así me pasaba, cada vez que iba con alguien pensaba ¿será él el definitivo? Y si no es, pasa nada, tranquilo, estás joven, falta mucho por vivir, no te apresures; disfruta el momento y cuídate. Experimenta, siente, vive, llora, folla, ríe, ama, equivócate, vuelve a follar las veces que quieras, disfruta tu cuerpo, cada orgasmo que te den y que des, sueña, trabaja, disfruta tus frutos, no sabes si mañana vivirás y no comiste ese helado que se te antojó o si te da neumonía. Y cada hombre con el que hemos estado es una experiencia, una lección de vida; un esto sí me gusta, esto no me gusta; vamos seleccionando, conociéndonos, nuestros gustos y disgustos, para así, un día, encontrar al hombre que será el ideal para nosotros a pesar de no haberlo sido para alguien más por su vida «inmoral.»


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