12 marzo, 2014

Aunque no soy escritor como me gustaría serlo, me he dedicado a escribir cosas que me nacen, que siento y pienso. Cosas que vivo, cosas que, como dije en un principio, son cosas que le suceden a cualquiera, situaciones diarias con las que cualquier persona se puede identificar fácilmente. Me he dedicado a escribir cosas de amor, mainly, y otras como decepciones, despedidas, vida, incluso los relatos con los que descubrí que puedo llegar a escribir algo más, crear historias que a muchos nos gustaría vivir, fueron totalmente ficción, ojalá me ocurriera algo así, tener un amor como ese. ¿A quién no le agradaría todo eso?

Han pasado muchas cosas en los últimos días, cosas que a la vez prefiero guardarme, o cosas que no sabría cómo describir, situaciones personales que quizá un día cuente, no todo lo que vivo lo publico, como todos, tengo mis secretos.

Recuerdo que un chavo, que se ha vuelto muy especial para mí, me dijo una vez que podría escribir sobre cómo me siento cuando no me siento inspirado y de esa idea partí desde la primera palabra de este post, me siento impotente, sin ganas, y meramente aburrido, y me pregunto el porqué y la respuesta es que a mis veintiún años, no sé aún qué dirección debo tomar, ¿estoy bien con la carrera que elegí? ¿La vida que llevo me hace feliz? ¿Estaría mejor libre y con nada que encerrado y con todo? Es de esas veces en las que piensas en rendirte, en dejar todo y salir corriendo con las manos alzadas y gritando como loco. Llega el momento en el que sabemos que tenemos que tomar una decisión sobre nuestro futuro y que dejar todo en manos de Dios, solucionará nada. Uno es el creador de su destino, de su vida, cada decisión tomada influirá en tu porvenir.

Conocí a un chavo este sábado, fue lo más aburrido que pude conocer, se la pasó hablando sobre su papá, sus carros, sus casas, y sus problemas amorosos y mientras hablaba y hablaba, lo único que pensé es que me gustaría para nada compartir un futuro con él, de esas personas que al parecer ellos son lo único importante, y su papá, y que quiere continuar con «la empresa» de su papá, créeme que llegó el punto en que creí que es un mitómano empedernido y ¡QUÉ FLOJERA! Me di cuenta que tiene nada planeado por sí solo, que no quiere construir algo por él y que sus decisiones ya están tomadas, entonces, ¿cuál es el chiste de vivir si ya tienes todo resuelto? Si no tienes sueños, metas, objetivos, anhelos, ¿vale la pena seguir respirando? Pero al igual, mientras me saturaba de información sobre su papá, me vino a la mente este chavo, el de la idea, de escribir sobre no sentir, y me acordé que cuando hablo con él es muy diferente todo, hablamos de todo, y su sonrisa es sincera, eso es lo que quiero para mi futuro y decidí sobre mi futuro al preferir a alguien así que alguien como Electra, y cuál fue mi resultado, el sentirme feliz y libre, el estar con alguien que sabe hablar y que sabe hacerme sentir vivo. Y no me arrepiento (de hecho, de todas las cosas que he hecho, jamás me he arrepentido de alguna, ni creo que lo haga. Arrepentirse es de cobardes y así no juego. Las consecuencias hay que acatarlas tal y como vienen porque así nos las buscamos), de haber dejado de hablarle, jamás me miró a los ojos mientras me hablaba, se la pasó contestando el móvil y me da orgullo saber que fui lo suficientemente capaz como para no rogar por su atención ni buscarlo llamándole o mandándole mensajes al otro día ni a la fecha. No vale la pena alguien así.

Las ideas vienen con momentos esenciales en nuestra vida, el chiste es anotarlas para que no se nos olviden, y lo más importante es separar las ideas buenas de las malas, ya que las malas nos van a estresar, cansar y nos volverán pesimistas; ideas como, «no tengo trabajo», «tengo muchas deudas y no tengo dinero», «estoy feo, nadie me hace caso», «no puedo hacerlo», «soy débil».  Hay que buscar la forma de volver esas ideas a positivas, por ejemplo, sé que con marzo finaliza el primer trimestre del año y qué he hecho de provecho, ¡NADA! Pero no me ando quejando, al contrario, debo buscar la forma de cambiar eso y hacer algo por mí, algo que me sea redituable y que me ayude a crecer, ¿sí cachas? Ocuparse mas no preocuparse. Hay que relajarse de vez en cuando, la nadada diaria me ha ayudado mucho a despejar mis ideas y a sentirme bien conmigo y en parte con los demás ya que no estoy estresado. 

Sin duda alguna, sigo descubriendo que esa capacidad que todos los seres humanos tenemos, sigue viva en mi. Cada segundo vivido con Electro me recordó cada decepción pasada debido al sentimiento inicial, pero igual me recordó lo mucho que aprendí, lo mucho que quería seguir creyendo y sintiéndolo, arriesgándome. Las sombras del pasado opacan la vista del futuro y el tacto del presente, mi pasado es mi historia, lo que me marcó y volvió alguien sensato y paciente. Así como también, esas sombras que opacan la belleza de las relaciones, mejor conocidas como desconfianza y baja autoestima, ya no existen en mí. No cabe duda que he crecido y lo seguiré haciendo. Cada parte de mi pasado seguirá allí, como un simple recuerdo, un bello momento, pero este libro tiene continuación, que solo una persona puede escribir, yo. Quizá en algún momento acepte ayuda, algunas ideas, con un co-escritor de mi libro, pero solo como apoyo porque nadie puede decidir lo que quiero escribir, solo yo, pero qué mejor que escribir las ideas que vienen con cada momento que se respira, se ve, se siente y se vive en los idus de marzo y de la vida.

Saludos. Espero tus comments.

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