1 marzo, 2014
Sin duda alguna, mi mundo se acabó el veintiuno de diciembre de dos mil doce, fue el día en que lo conocí. «Recordar es vivir», suelen decir, pero para mí, recordar es sufrir. Cada vez que lo recuerdo es como si me picaran los ojos o me prendieran fuego en ellos por el ardor que siento al tener las lágrimas a punto de salir.
Cuando pasas demasiado tiempo con una persona, quieras o no, ésta pasa a ser parte esencial de tu vida, más cuando se tienen tantos temas en común, tantos problemas parecidos, tanto que brindarse el uno al otro y apoyarse mutuamente, jamás olvidaré cada salida, cada risa, cada momento juntos, cada vez en la que todo mi cuerpo moría de ganas de estar con el suyo, en la que mi mano quería tomar la suya y mis labios fundirse en los suyos. Durante un año fue mi compañero, mi mejor amigo, mi gran apoyo, mi consejero, mi persona, a quien le podía contar todo lo que me sucedía. Caminamos juntos por todas las calles posibles, viviendo cosas nuevas, platicando de todo, jamás me avergoncé de que nos vieran juntos a pesar de saber todo lo que se decía de él y cito, «No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo». A su lado, nada me importaba, porque para mí ese niño es único y jamás conoceré a alguien tan especial como él, lo hice mi mundo, lo hice mi todo, todo mi mundo se tornó en él y mi universo se volvió suyo. Todo lo que hacía se lo comentaba, cada decisión y sentimiento, cada problema lo quería resolver a su lado; en cada ilusión y cada sueño estaba él a mi lado, ¿cómo imaginar una vida sin él cuando mi vida era él? ¿Cómo pensar en un futuro donde no estaba cuando estaba en mi presente? ¿Cómo te olvido si planeamos un viaje juntos, una vida juntos en la que dejaríamos todo, seríamos libres y viviríamos en Europa, los dos, triunfando?
Cada paso que doy por esta ciudad me recuerda a él, no hay calle que no me traiga un recuerdo, mi compañero de cine, mi compañero de caminata, mi compañero para comer, ¿qué les digo a quienes me preguntan el por qué ando solo? ¿Que nadie te podrá llegar y que no tendré mejor compañía que la tuya? Es más fácil decir que me siento mejor solo, así no entro en detalles y no te menciono aunque mi cabeza te esté recordando a cada rato y mi corazón se aferre a mi cuerpo para no ser desechado. Fuiste mi zorrito y te hice único, lástima que no fui tu muchachito. No te domestiqué porque no quería quitarte tu libertad, no quería cambiarte, solo quise cambiarte para bien, para que cambiaras tu modo de vida el cual te hubiera llevado a la muerte. Lamentablemente, no fui lo suficiente para ti. Mi vida, mi mundo se acabó cuando lo conocí pero a la vez renací porque empecé a ver otras cosas de la vida, fue mi parteaguas, me hizo descubrir nuevas sensaciones y jamás olvidaré esa navidad, me dio el regalo más hermoso que jamás imaginé.
Cuando estoy triste pienso en llamarle pero recuerdo que ya tiene quien lo quiera y que no necesite más de mí, aunque una parte de mí me dice que me llegó a querer y que aún, en su frío corazón, lo sigue haciendo y si de algo estoy seguro es que jamás llegaré a querer a alguien como lo hice con él, quizá sea masoquismo pero este dolor me recuerda que todo fue real, cada risa, cada momento, cada paso, cada cosa a su lado fue real. Me dijo varias veces que a él no le gustaba enseñar y como buen estudiante, me puse a estudiar por mi cuenta para un día poder enseñarle, cual enamorado que busca una estrella para llevársela a su ser amado, conocí personas en ese lapso, personas de las que aprendí mucho, cada vez me di cuenta de más cosas, justo para que no me enseñaras, aprendí cosas que ni tú has de imaginar. Y sí me enseño algo, me enseñó a vivir de una manera autosuficiente, me enseñó que a la larga cada quien toma un rumbo diferente al ya planeado, que las oportunidades llegan solo una vez en la vida.
Si algo nos unió fue el amor y lealtad hacia algo muy importante para ambos, nosotros mismos. Llegó alguien que le pudo ofrecer lo que yo no pude, alguien que en uno o dos meses me quitó toda una vida futura y me quitó muchos sueños, dejándome solo, solo con mis lágrimas, solo con mis planes cancelados, solo con mis sueños rotos, solo con la enseñanza de aprovechar las oportunidades, y mira que la aprovechaste, tienes todo, aunque estoy seguro que aún no lo quieres de la forma en que me quieres, porque sé que te dolería más mi muerte que la de él, pero al intruso no lo odio, ni siquiera le guardo rencor, él solo compra su amor y compañía dándole todo sin saber que es como la pasta dental. Lo conozco tan bien, lo conozco porque somos iguales y la vida nos ha tratado igual, nos ha enseñado a sobresalir, a sobrellevar los problemas, los insultos, los desprecios por ser diferentes, nos enseñó a exprimir el tubo de la pasta dental hasta que no le saliera más y, de ser necesario, cortarla para sacarle lo de adentro hasta dejarla vacía y después tirarla y abrir uno nuevo.
Pero no todo es así, no somos tan fríos, y me di cuenta de eso, porque su sonrisa y su brillo en los ojos me decía que era sincero y lo desesperado que estaba por sobresalir, por cambiar su forma de vida, y qué bueno que se le presentó esa oportunidad, qué bueno que se lo llevaran aunque me lo hayan quitado, pero si algo no pudo quitarme fue su amor hacia mí y el mío hacia él, eso se queda y la separación solo hace que al unirse de nuevo sea más fuerte el sentimiento. Para ser sincero, si se me hubiese presentado esa oportunidad, también la habría tomado. Oportunidades como esa no son de todos los días ni tan buenas como la suya, hizo una buena elección, y no sé, pero mientras escribo esto, siento que me estoy despidiendo de un ideal, de una utopía de felicidad absoluta y me doy cuenta que la vida no es una de esas historias de hadas que me atrapan y me encantan, es dura.
Es difícil pero es la mejor maestra, si caminamos por un bello sendero de ladrillos amarillos en el cual todo está perfectamente trazado, no veremos a nuestro al rededor los problemas que se avecinan ni amaremos el paisaje, ya que estaremos decididos a llegar a la Ciudad Esmeralda lo más pronto posible, en cambio, si caminamos por las montañas, subiremos y bajamos observando cada detalle que nos servirá para llegar a nuestro destino, veremos el paisaje como si fuera el último amanecer o atardecer de nuestra vida, amaremos cada respiro, cada corriente de aire, porque no estamos seguros de lo que nos espera, pero siempre tendremos la ilusión y esperanza de llegar a un mejor lugar.
Fuiste mi camino amarillo, pero ahora tomo la ruta de la montaña. Quiero que sepas algo muy importante, fuiste, eres y serás siempre una parte importante de mi vida y estaré para ti cada que me necesites, te amo; te amo de una manera que ni yo sé pero también de una manera en la que, aunque no te saque de mi corazón, alguien más va a llegar y tomará un lugar a tu lado, quizá un poco más arriba, pero tu lugar ahí permanecerá. Fuiste mi Daisy, yo fui tu Gatsby, hice lo mejor para merecerte. Siempre serás mi más bello recuerdo, mi etapa más hermosa y de mayor enseñanza, sí me enseñaste, no hay que volver a una persona nuestro mundo porque si nuestro mundo se acaba, ¿qué nos pasa? Y conociéndote, es probable que jamás leas esto pero nada pierdo con decírtelo.
Hoy decido que mi mundo actual se acabe de nuevo para que un nuevo mundo nazca, uno donde ya soy otro, más fuerte, donde ya no me enamoro tan rápido y prefiero conocer a las personas mucho mejor, o por lo menos guardar distancia, soy más precavido, soy alguien nuevo, ya no soy el niño inocente era hace un año, he cambiado mucho pero mantengo la esperanza que un día llegará alguien que me recuerde y despierte al niño interior que está dormido, cansado de tanto llorar y ese día sabré que podré volver a amar, pero para que eso pase debo seguir mi camino, debo mantenerme activo y encontrar personas y no comparar. Cada quien tiene su propia época y los muertos ya no sirven, hay que enterrarlos y desecharlos para que los vivos nos acompañen, para que haya espacio para conocer personas, personas nuevas, que nos hagan reír, que nos hagan soñar, que nos hagan esperar la noche para platicar, que nos hagan sentirnos queridos y que nos ayuden a ser mejores. Quiero conocer más personas y ya de ahí, a unos, de esos unos, uno, y así se va haciendo la selección más pequeña porque son personas que valen la pena tener a tu lado y como siempre lo digo, lo que tenga que ser, será, pero no nos podemos quedar quietos a que el destino haga su trabajo, debemos de ayudarlo, saliendo y conociendo personas, haciendo más actividades, nunca sabes quién estará a la vuelta.

Con este post retomo la esencia del blog, sé que muchos querrán que vuelva a escribir historias, cosa que no descarto pero no es primordial para mí en esta etapa. Quizá pronto, quizá tarde pero volveré con alguna historia, mientras quiero seguir con lo que había estado haciendo. Agradezco sus comentarios con respecto al relato y de verdad es muy reconfortante saber que gustan de mis escritos, y más aun cuando sabiendo que apenas comienzo me dicen cosas tan gratas.
Esta carta la empecé como una carta de perdedor, pero al final descubrí que gané y ganaré más de lo que perdí. Ahora queda solo como una despedida que dará entrada a un nuevo saludo, a una nueva historia. Espero sus comments, saludos.

Deja un comentario